Cesárea
Un nacimiento gemelar saldado con una cesárea. GTRES

La cesárea se encuentra entre las intervenciones quirúrgicas más habituales. En España, según datos de 2014 del Ministerio de Sanidad, el 25,37% de los partos acaban en cesárea. Las variaciones por comunidades autónomas son notables, con un 16,30% en el País Vasco, la más baja, y un 28,69% en Extremadura, la más alta.

Aunque en general las tasas de todas las comunidades autónomas van a la baja desde 2008, siguen siendo cifras que superan la recomendación de la Organización Mundial de la Salud, que aboga por situar la tasa de cesáreas en torno al 10-15% de los partos y que solo se realice esta intervención cuando sea clínicamente necesario porque han comprobado que tasas superiores no reducen la mortalidad, pero, por supuesto, que "debe hacerse todo lo posible para realizar cesáreas a todas las mujeres que lo necesiten en lugar de intentar alcanzar una tasa determinada".

El incremento y elevado porcentaje de cesáreas en gran parte de los países desarrollados, está incluso teniendo un impacto en la evolución humana; más concretamente en el tamaño de los recién nacidos y de la pelvis de las mujeres, según una investigación de la Universidad de Viena publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences,

Pero incluso en dicho estudio se ponía de manifiesto que su intención"no es criticar la intervención médica" que salva vidas, simplemente recogen "que tiene un efecto evolutivo".

De hecho, los avances médicos en obstetricia y ginecología, entre los que se encuentran las cesáreas, son los que han permitido que únicamente hubiera 15 fallecimientos maternales en 2014 en España de un total de 420.651 partos, según los últimos datos del Ministerio de Salud. 

¿Qué factores incrementan el riesgo de precisar una cesárea?

Según explican en el Servicio Madrileño de Salud, una mayor edad de la madre, la presencia de diagnósticos de presentación anormal del feto, especialmente de nalgas, el embarazo pretérmino (nacimientos prematuros), la muerte fetal y la gestación múltiple.

María José Espinaco, matrona de atención primaria de Sevilla, confirma todos estos factores. "Los niños muy pequeños sufren mucho más en un parto", comenta al hablar de la prematuridad. Asimismo su indicación en los partos múltiples, "salvo que los niños vengan bien colocados, que en ese caso nada impide intentar un parto normal".  

En cuanto al incremento en cesáreas, Espinaco apunta principalmente a tres motivos: "una medicina que está a la defensiva, mayor capacidad de detectar problemas y por la edad de la madre, las mujeres parían antes con 22 o 23 años y ahora lo hacen con 35, 40 o incluso 45".

También pone sobre la mesa otros motivos que pueden llevar a una mujer a esta operación, como la "obesidad, diabetes o hipertensión de la madre",  que "el niño haya cumplido las 42 o 43 semanas de gestación" o tener una cesárea previa, aunque puntualiza que la mujer que ha tenido una cesárea, dependiendo el motivo, debería poder elegir tener con su siguiente embarazo un parto natural.  Otras posibles causas son cardiopatías, VIH, esclerosis u otros problemas de salud o discapacidad de la madre que lo requieran, así como problemas del desarrollo del feto como hidrocefalia o espina bífida o la presencia de miomas uterinos.   

Y están, por supuesto, las posibles complicaciones que surjan durante el parto, como "la placenta previa o el desprendimiento de placenta".  También bebés muy grandes,  trabajos de parto demasiado prolongados, o infecciones o fiebre durante el parto.

Posibles complicaciones

María José Espinaco insiste en que se trata de una intervención segura, en la que apenas se producen complicaciones y que serían las mismas de cualquier otra cirugía abdominal. No obstante señala que la complicación propia de la cesárea más peligrosas "es el sangrado del útero, que no se contraiga bien una vez hecha la cesárea". Una cesárea también puede provocar problemas en futuros embarazos, como un mayor riesgo de problemas placentarios y rotura de útero.

Aunque puntualiza que respecto a la recuperación, tanto física como psicológica, "hay de todo. Depende de la mujer. Las hay que a los pocos días están perfectamente, igual que tras un parto". Y apunta, basándose  en décadas de experiencia, que "si es una cesárea de urgencia hay más complicaciones, también a nivel psicológico, porque estabas en un paritorio y por cualquier problema has acabado en una cesárea y no estabas preparada. Una mujer que por una diabetes o una hipertensión sabe que le van a hacer una cesarea está más mentalizada".

Puestos a elegir, ella opta sin duda por el parto vaginal siempre que sea posible. "Un parto natural, con epidural, es menos traumático. La recuperación es mucho más costosa y el niño sale mucho más sano al cruzar el canal del parto, por mucho que digan que salgan muy redonditos y muy bonitos de las cesáreas. Pero lo más importante es que el niño salga bien".