Dolor de cuello
El latigazo cervical se produce por un fuerte movimiento de vaivén del cuello que puede llegar a producir graves lesiones en las vértebras cervicales o incluso la muerte a los ocupantes. AIDAN JONES

Seguro que has oído hablar del latigazo cervical o conoces a alguien que tras un accidente de tráfico por colisión ha tenido que llevar puesto un collarín. Posiblemente esta persona no llevaba bien ajustado el reposacabezas del coche. Y es que el reposacabezas no sólo es un elemento de confort, sobre todo es un importante elemento de seguridad pasiva que mejora la seguridad de los ocupantes evitando el conocido como latigazo cervical.

El latigazo cervical se produce por un fuerte movimiento de vaivén del cuello que puede llegar a producir graves lesiones en las vértebras cervicales o incluso la muerte a los ocupantes. A velocidades superiores a 10 km/h ya puede producirse provocando lesiones como rigidez y dolor de cuello, pequeñas hemorragias internas, hernias discales, rotura de ligamentos, problemas neurológicos graves, tetraplejias…

El efecto látigo se suele dar con más frecuencia en colisiones por alcance trasero, pero también en impactos frontales o laterales. Algo que se puede evitar si el reposacabezas está bien colocado.

Cómo ajustar el reposacabezas

El reposacabezas en los asientos delanteros es obligatorio en todos los vehículos matriculados en España a partir del año 1996 y desde el año 2003 su uso se extendió también a las plazas traseras. La misión del reposacabezas es detener el movimiento de la cabeza en un impacto sin causar daños, pero de poco sirve que tu asiento lo lleve si no está bien ajustado. También es importante regular bien el asiento para que su función sea efectiva.

La posición correcta del reposacabezas del coche es:

  • Altura: el borde superior debe estar entre el borde superior de tu cabeza y la altura de tus ojos.
  • Distancia: la separación entre cabeza y reposacabezas no debe ser superior a 4 cm.

Los últimos datos de la Dirección General de Tráfico referentes al año 2014 reflejan un total de 1.433 lesiones en el cuello y cervicales –incluidas las lesiones cervicales afectando a la médula espinal y a la columna vertebral-.

Los avances en seguridad han permitido que hoy podamos hablar de dos tipos de reposacabezas. Por un lado, están los reposacabezas pasivos, que son los más conocidos, y por otro los reposacabezas activos o inteligentes que se acoplan a la cabeza de manera automática. Muchos fabricantes ya incluyen estos reposacabezas activos, fundamentalmente en los asientos delanteros. Ahora el reto es que también se extiendan a los asientos traseros.