Médico y ordenador.
Imagen de un médico con ordenador. PIXABAY

Internet y las aplicaciones móviles han revolucionado la mayoría de los hogares en todos los ámbitos: trabajo, ocio, compras, gestiones bancarias y salud, entre otros. Especialistas de cada una de estas áreas advierten de que muchos de los datos que se encuentran a través del acceso online puede que no sean fiables o que induzcan al error o a las malas prácticas. Esta situación se agrava sobre todo cuando se trata de la salubridad de las personas. 

La información 'online' puede inducir a la hipocondría, un trastorno por el que el paciente cree, de forma infundada, que padece alguna enfermedad graveEn el día a día, ya sea a causa de un dolor de cabeza, un catarro o para saber más sobre una enfermedad diagnosticada, Internet se convierte en la fuente de información de muchos españoles. Un 60,5% de los usuarios de Internet utilizan la red para consultas de salud y uno de cada cinco realiza la misma búsqueda a través de las redes sociales. Con estos datos, el asesoramiento online han aumentado 22 puntos porcentuales en los últimos cinco años —en 2011 un 38% recurría a Internet para informarse sobre salud—, según los datos recogidos por el Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información (ONTSI).

La información online, bajo el criterio de expertos, puede inducir a la hipocondría, un trastorno por el que el paciente cree —de forma infundada— que padece alguna enfermedad grave. Por ese motivo, recomiendan únicamente "realizar consultas en páginas webs avaladas por organismos públicos o médicos especialistas".

Los asesoramientos sobre nutrición, alimentación y estilos de vida saludables (54,2%); enfermedades diagnosticadas (52,1%); síntomas (50,9%) o remedios (47%) son los que más abundan. Asimismo los que más consultas realizan son los jóvenes (80,2%), con estudios universitarios (82,9%) o con hijos menores a su cargo (76,8%).

"El paciente no tiene criterio"

En el terreno hay opiniones para todos los gustos. Sergio Gómez Cisneros, urólogo de la Clínica de Ponferrada asegura a 20minutos que "el contacto del paciente con el médico es imprescindible. Internet puede facilitar muchas cosas e incluso mejorarlas pero la consulta personal es imprescindible". Este especialista con más de 35 años de experiencia añade que "hay fuentes de acceso de todo tipo y pueden dar lugar una contra información muy importante" porque —dice— "el paciente no tiene criterio".

Muchas de las búsquedas web realizadas, posteriormente, son objeto de consulta ante el médico por parte del paciente. El informe del Observatorio Nacional muestra que acudir al centro de salud sigue siendo la primera opción del 88,7% de los internautas españoles que, además lo consideran como la medida más fiable, con un grado de confianza del 92%, para obtener información, más de 50 puntos por encima de la confianza online (38%).

"La gente, con tanta fuente de información busca y viene exigiendo", expone Gómez Cisneros. Pero también ocurre el caso contrario, algunos los pacientes no entienden las explicaciones que les dan sus médicos acerca de una patología y, muchos de ellos, cuando llegan a sus casas recurren a los buscadores de Internet para buscar explicaciones más sencillas.

Las redes sociales como terapia

Que las redes sociales no son una fuente de información fiable lo sabe la mayoría de los usuarios que las utilizan para informarse sobre salud (un 59,3%) pero, de todos modos, uno de cada de cada cinco usuarios (el 22,3%) acude a ellas para obtener datos, solicitar atención, opinión o documentarse sobre cuestiones sanitarias y, además, el 84% de las personas ha leído comentarios de otras personas sobre sus experiencias en este terreno.

Una de las preguntas del Examen MIR (Médico Interno Residente) 2016, ponía en cuestión si los médicos deberían aceptar o no a los pacientes como amigos en las redes sociales. La respuesta correcta era «no» pero, muchos profesionales de la salud se han manifestado a favor.

Sergio Vañó, presidente de la Asociación de Investigadores de eSalud (AIES), asegura a 20minutos que el contacto entre enfermos con la misma patología y de éstos con los facultativos por métodos externos "podría ser constructivo y reconfortante para los pacientes" y "entra en la parte de la psicología de la enfermedad" porque "conocer historias similares de un mismo problema, generalmente ayuda".

Sin embargo, Vañó también considera que "si una persona contacta con otra a través de las redes sociales sin diagnóstico, el hecho de preguntar porque le duela la tripa, podría llevarle a la conclusión errónea de que puede tener un cáncer de estómago (por ejemplo) y este sería un terreno más farragoso".

Aplicaciones para "acompañar al paciente"

Según una encuesta realizada a más de mil usuarios de smartphones en la I Hackathon Nacional de Salud, uno de cada tres internautas españoles hace uso de aplicaciones sanitarias. Las mujeres son más propensas al uso de ellas que los hombres, con un 36% respecto al 31% de los hombres. Además, al igual que en el uso de internet para documentarse, la mayor concentración de usuarios está en los jóvenes, pero en este terreno existe un crecimiento con un 35% de usuarios a partir de los 60 años. 

Hay más de 170.000 apps de salud, la mayoría no tienen valor pero otras las prescribimos en la práctica diaria algunos médicos

Hay aplicaciones de toda índole: para hacerse revisiones personales, acelerar los procedimientos con el médico o, simplemente, para ver los progresos de una enfermedad. En algunos casos, sobre todo en pacientes con cáncer, aportan más beneficios que desventajas: el enfermo puede saber de antemano los efectos de un tratamiento, disminuyendo su ansiedad y mejorando su calidad de vida; y reportar de forma anónima y en tiempo real los efectos secundarios del tratamiento, lo que contribuye para conocer mejor los efectos de los fármacos —que no son iguales en todas las personas— y sirve de base para futuros estudios científicos.

"Hay más de 170.000 aplicaciones de salud actualmente, la mayoría no tienen ningún valor pero, si que es cierto, que existen apps para pacientes que prescribimos en la práctica diaria algunos médicos", afirma Vañó.

Otro de los métodos más modernos es la telemedicina (consultas por videoconferencia). El 84,8% de los ciudadanos que usan internet está familiarizado con el término teleasistencia. De ellos, el 66,1% afirma conocer en qué consiste este servicio frente al 18,8% que ha oído hablar de él. Además, el 85,2% concede mucha o bastante utilidad a los servicios que proporciona y valora la tranquilidad (87,4%) que supone que el paciente teleasistido esté permanentemente localizado, según el ONTSI.

Vicente Caballero, médico y coordinador de Nuevas Tecnologías en Semergen

No se pueden poner trabas al campo. Todo lo que sea modernidad es bueno, eso sí, en su justa medida. El paciente tiene que buscar cosas en Internet pero, es verdad que hay que tener aplicaciones de solvencia y páginas web respaldadas por organismos científicos. Lo mismo que cogemos un libro para aprender, podemos seguir a un médico en las redes sociales para formarnos.

La labor del médico y el ojo clínico es insustituíble pero tenemos que habituarnos a las nuevas tecnologías porque el 80% de los pacientes que acuden a la consulta mira ya su patología por Internet antes de que se la diagnostiquen y más del 85% revisa la información que le ha proporcionado el facultativo al salir del centro de salud. Por ello, el médico debe recomendar al paciente los sitios online que considere más apropiados y beneficiosos.

Lo mismo ocurre con las aplicaciones móviles, igual que prescribimos un medicamento en la consulta, el día de mañana prescribiremos apps como productos sanitarios que aportarán información adicional a la dada por el médico en los tres minutos de consulta.
Estas herramientas disminuyen, sobre todo, la demanda.

Carmen Flores, presidenta del Defensor del Paciente

El que hizo la ley, hizo la trampa. Todas las cosas novedosas tienen su parte negativa y su parte positiva. Internet tiene todo lo bueno y todo lo malo pero con la salud no se puede vender, comprar ni consultar por esta vía. El acceso a información sanitaria online pone en riesgo la vida de las personas. Puedes buscar el remedio para cosas livianas pero no para cosas importantes -como patologías-. No entiendo que los médicos estén de acuerdo y menos que una sociedad científica homologue webs.

En cuanto al seguimiento del paciente por otras vías que no sea la presencial, ahora mismo los médicos de familia están colapsados, tienen un cupo de pacientes muy por encima de lo deseable y no me extraña que avalen métodos externos. Pero, la cuestión es ¿pueden y quieren atender a todo el mundo o solo atenderían a unos pocos pacientes? No hay nada que garantice que el médico en cuestión vaya a contestar todas las peticiones, y de la misma manera.

Los doctores, que yo sepa, no son videntes. Esto se llama comodidad. La consulta tiene que ser insitu porque no tenemos más que una vida y esto es jugar con ella.