Un 40% de tumores se podrían tratar con terapias aprobadas para otras indicaciones

  • Investigadores de la Universidad Pompeu Fabra han liderado un estudio sobre terapias dirigidas a alteraciones genómicas del cáncer.
  • El trabajo revela que un 40% de los tumores podrían ser tratados con terapias dirigidas aprobadas para otras indicaciones.
  • El porcentaje aumenta hasta el 73% cuando se consideran fármacos que actualmente se encuentran en fases de investigación clínica.
Célula de un tumor de mama.
Célula de un tumor de mama.
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Durante los últimos años, las terapias contra el cáncer han evolucionado para adaptarse mejor a las características específicas de la enfermedad de cada paciente, lo que se traduce en tratamientos más eficientes en la erradicación de células malignas y menos efectos secundarios para los tejidos sanos. Estas terapias, que se denominan dirigidas porque atacan selectivamente los mecanismos patológicos propios de la célula cancerígena, ya se utilizan actualmente en la práctica clínica.

Sin embargo, todavía no existen terapias dirigidas para el tratamiento de la gran mayoría de los pacientes, debido principalmente al desconocimiento de los mecanismos básicos que sustentan y promueven la enfermedad en estos casos. Sin embargo, este escenario puede cambiar gracias a los recientes avances en la secuenciación de los genomas de los tumores, que han revolucionado la capacidad para observar y entender los cambios que pasan en las células cancerígenas a nivel molecular.

Ahora, un estudio de la Universidad Pompeu Fabra ha analizado los datos de secuenciación de tumores que han sido generados durante los últimos años para evaluar cuál es la aplicabilidad teórica de las terapias dirigidas que ya se encuentran disponibles y las que están en fase de desarrollo para el tratamiento de 28 tipos de los cánceres más prevalentes en la población humana. Para llevarlo a cabo, han estudiado las alteraciones observadas en el genoma de 6.792 tumores.

Como resultado, aunque solo en un 6% de los pacientes se puede prescribir una de las terapias dirigidas que actualmente ya están aprobadas en las guías clínicas, el trabajo identifica hasta un 40% de los tumores en los que potencialmente podría utilizarse uno de estos fármacos que ya se encuentran aprobados para otra indicación.

El estudio –publicado en la revista Cancer Cell– permite cuantificar "hasta qué punto fármacos que ya se han demostrado eficaces clínicamente por perfiles concretos de pacientes podrían ser útiles para nuevos casos", explica Carlota Rubio-Pérez, primera autora del trabajo. “Los fármacos ya aprobados tienen la ventaja de que se conoce con más detalle sus mecanismos de acción, así como su perfil de administración y de seguridad para los enfermos, siendo candidatos ideales para estudiar su uso para nuevas indicaciones”, asegura.

Además, el porcentaje de casos que podrían beneficiarse de las terapias dirigidas aumenta hasta el 73% cuando se consideran fármacos que actualmente se encuentran en fases de investigación clínica. El estudio ha identificado también un total de 80 genes que promueven diferentes mecanismos de la tumorigénesis y que no tienen ningún fármaco disponible pero que podrían ser "inhibibles" molecularmente, lo que los hace buenos candidatos para el desarrollo de nuevos agentes terapéuticos.

De la teoría a la práctica

"Es importante destacar que este trabajo presenta el margen teórico de la aplicabilidad de estas terapias, es decir, el número de pacientes que podrían potencialmente beneficiarse de estas opciones. Su uso según prescripciones basadas en evidencias clínicas hoy en día todavía se limita a un porcentaje reducido de los pacientes", añade David Tamborero, coautor del estudio.

Sin embargo, el uso de estos fármacos ya aprobados podría extenderse a nuevos casos. Además, “un porcentaje importante de los pacientes también podría beneficiarse de fármacos que actualmente están en estudios clínicos o en fases previas. Aunque todavía se necesita mucha más investigación para demostrar la eficacia de cada una de estas observaciones en la práctica clínica, este estudio da una idea de cuál es el potencial de cada una de las soluciones disponibles en la actualidad y ofrece los recursos para explorarlo de manera eficiente", concluye Tamborero.

El análisis ha sido cosupervisado por Nuria López Bigas, investigadora ICREA del departamento de Ciencias Experimentales y de la Salud de la Universitat Pompeu Fabra (CEXS-UPF) y coordinadora del Laboratorio de Genómica Biomédica del Programa de Investigación en Informática Biomédica (GRIB, UPF-IMIM) y Abel González-Pérez, investigador Ramón y Cajal en el mismo programa.

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