Cannabis
Un joven aspira unas caladas de un porro de cannabis. Archivo

Un nuevo estudio vincula el consumo de cannabis con las enfermedades mentales. Una investigación del King's College de Londres asegura que la variante más potente del cannabis, que contiene mayor cantidad del constituyente psicoactivo tetrahidrocannabinol (THC), se relaciona en el Reino Unido con uno de cada cuatro nuevos casos de psicosis.

Ahora se conoce que el consumo elevado de cierto cannabis eleva el riesgo de padecer psicosisLa investigación, que publica esta semana la revista británica Lancet Psychiatry Journal, subraya que el consumo de las variantes más fuertes del cannabis puede provocar el padecimiento posterior de serias enfermedades mentales, en un 24% de los casos. Por ello, los investigadores solicitan en el informe la implicación de las autoridades públicas para prevenir y remediar este tipo de situaciones, lo que, argumentan, supondría un ahorro para el Servicio Nacional de Salud.

El estudio, desarrollado a lo largo de los últimos 6 años y para el que se analizaron los casos de 760 londinenses, también destaca que el consumo de esa variante más fuerte multiplica por tres los riesgos de sufrir enfermedades mentales en usuarios esporádicos. En el caso de usuarios que consumen a diario, se multiplican por cinco las probabilidades de padecer una enfermedad mental grave.

Los investigadores señalan que, mientras la variante potente, conocida en inglés como skunk, puede causar transtornos mentales, el hachís (resina de cannabis) no tiene este efecto, pues contiene el químico cannabidiol (CBD), que contrarresta los efectos del THC. El profesor de investigación científica del Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia del King's College, Robin Murray, coordinador del informe, afirmó que "ahora se conoce que el consumo elevado de cierto cannabis incrementa el riesgo de padecer psicosis".

"Esta investigación muestra que se podrían evitar un cuarto de los casos de psicosis si no se consumiesen estas variantes de cannabis muy potentes", dijo. Además, el investigador del King's College destacó que no consumir este tipo de cannabis "evitaría mucho sufrimiento a los pacientes más jóvenes y supondría un ahorro enorme al Servicio Nacional de Salud".