Luis Alberto Hernando, en la Cavalls del Vent 2013
El ultrafondista aragonés Luis Alberto Hernando, durante la disputa del ultratrail Cavalls del Vent 2013, en la Sierra del Cadí. JORDI SARAGOSSA

Los deportes extremos están de moda. Su filosofía parece ser la de que a mayor riesgo, mayor es la satisfacción. Adrenalina lo llaman. Y así puede ser, pero ello significa que los deportes extremos son, o pueden ser, enemigos “extremos” de la salud. Sus principales riesgos son los asociados a velocidad y altitud.

El especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología Manuel Villanueva habla de deportes en los que la velocidad juega un papel fundamental. En este sentido, señala que los accidentes propios de estas prácticas desembocan en la muerte o en lesiones gravísimas, ya que "la energía que se libera en el momento del impacto del cuerpo contra una superficie dura da lugar a politraumatismos muy graves".

El impacto con una superficie dura causa politraumatismos muy gravesEn el caso de los pilotos de carreras, estos suelen ser, añade el doctor, traumatismos craneoencefálicos que se deben a heridas penetrantes en el cráneo. A veces, dada la velocidad a la que se ha producido el choque, "ni siquiera llevar el casco nos libra de esta lesión, que puede originar la aceleración y desaceleración rápida del cerebro, desgarrando tejidos, vasos sanguíneos y meninges".

Además de la velocidad, los riesgos pueden provenir de la falta de control o de la búsqueda de los límites fisiológicos del ser humano, señala Villanueva. A este respecto, destaca los famosos Iron Man, "tan de moda y que incluyen pruebas combinadas de resistencia extrema, como nadar en aguas abiertas 3,86 km de natación, 180 km de ciclismo y 42,2 km de carrera a pie, una maratón para completar el esfuerzo de la natación y, finalmente, la bicicleta".

Otras pruebas que rizan el rizo se conocen como ultramaratones, ultratrail de montaña, o ultraman. Según el especialista, su grado de dificultad varía y algunas se realizan entre montañas y a gran altitud. Entre ellas se pueden citar la disciplinas de ultratrail o ultramaratón de montaña. Esto es, agrega, hacer a la carrera rutas clásicas de montaña, cimas o summits, como el Kilimanjaro, el Mont-Blanc o Chamonix. Tambien la llamada prueba de kilómetro vertical, consistente en un trayecto de no más de cinco kilómetros, pero, eso sí, con un desnivel del terreno de más de 1000 metros entre salida y llegada.

La altitud puede pagarse si no nos encontramos en la forma física adecuadaEn este punto, Villanueva habla del glacier boarding, último deporte extremo, que consiste en realizar vertiginosas bajadas en los cañones de agua descongelada, al estilo bodyboarding. Quienes lo practican, prosigue, son muy pocos por el momento, dado el difícil acceso al terreno y a la enorme exigencia física y técnica que requiere.

Para el doctor, otro de los riesgos para la salud de los deportistas viene asociado a la altitud del lugar donde se desarrolle la competición. Villanueva identifica en este supuesto "la disminución del oxígeno, debido a la menor altitud, como el mayor problema al que tiene que enfrentarse el organismo si no está habituado". Este hándicap obliga al cuerpo a realizar un sobreesfuerzo que "puede pagarse si no nos encontramos en la forma física adecuada", explica añadiendo que "se traduce en arritmias, síncopes, accidentes cardiovasculares y hasta muerte súbita".

Por último, Villanueva apunta que "se consideran deportes de riesgo otros de carácter más urbano". Así, los relacionados con monopatín, la bicicleta o el parkaour (desplazarse de forma natural de un punto a otro de la ciudad, saltando vallas, trepando muros, etc.) están "asociados a lesiones menores en hombros, caderas, codos, muslos y piernas", concluye.