Electrocardiograma
Una estudiante de enfermería realiza un electrocardiograma a un paciente ficticio bajo la atenta mirada de un profesor. LOURDES CASADEMUNT / ACN

Una de cada tres muertes súbitas inexplicadas en jóvenes, menores de 50 años, tiene una causa genética, según concluye el estudio Mort Sobtada a Catalunya (Moscat), impulsado por el Instituto de Medicina Legal de Cataluña (IMLC), el de Investigación Biomédica de Girona (Idibgi) y La Obra Social La Caixa. Las patologías cardiovasculares son la primera causa de muerte en Occidente.

La muerte es, en estos casos, el primer síntoma de la enfermedadEl proyecto, que se inició en 2012 como prueba piloto y ha visitado a un millar de familias, ha sido presentado este jueves en rueda de prensa por el responsable del estudio, el investigador del Idibgi Ramon Brugada; el director de Ciencia y Medio Ambiente de Obra Social, Enric Banda, y el director del Imelec, Jordi Medallo.

Cada año, los equipos forenses del Instituto de Medicina Legal practican 3.500 autopsias. De estas, 1.700, según acaban determinando los expertos, son muertos por causa natural, de las cuales un centenar son muertes repentinas e inexplicables, es decir, el forense no halla la causa del fallecimiento.

Según el estudio, en el que también han participado los hospitales Josep Trueta de Girona y el Clínic y el Vall d'Hebron de Barcelona, el 70% de las personas fallecidas de forma repentina tenía entre 30 y 50 años; el 10%, entre 20 y 30, otro 10%, menos de 10, y el 10% restante, menos de de un año de vida.

El deporte es "nocivo" si se sufre una enfermedad cardíaca porque el ejercicio "intenso" la aceleraEl estudio concluye que el 30% de estas muertes repentinas en menores de 50 años tiene un origen genético. Se trata de enfermedades genéticas hereditarias que pueden sufrir otros familiares. "La muerte es, en estos casos, el primer síntoma de la enfermedad", ha apuntado Bruguera, insistiendo en que "se puede diagnosticar y prevenir" para evitar otras muertes en su entorno por la misma causa, por ejemplo, con estudios genéticos.

Brugada ha recomendado a los jóvenes atletas que se sometan a un electrocardiograma a la hora de federarse en alguna actividad deportiva. Una prueba que considera "imprescindible". Y es que para algunas de estas enfermedades, el deporte es "nocivo", porque el ejercicio "intenso" hace que la enfermedad avance más "rápidamente" o bien que provoque muerte repentina, ha aclarado.

Sin embargo, algunas patologías genéticas producen una "mayor capacidad para ser bueno en deporte". Esto desemboca en casos de deportistas profesionales que, una vez pasadas ciertas pruebas médicas, tienen que dejar la competición por riesgo de sufrir muerte repentina.