Vino de verano: del blanco al tinto joven, pasando por el rosado

  • El blanco es el rey del verano: debe beberse entre 7 y 10ºC (no más frío).
  • En el rosado, la piel de la uva tinta se deja poco tiempo en contacto con el mosto.
  • Un tinto joven entra muy bien; la temperatura, entre los 12 y 14ºC.
Cinco catavinos con cinco muestras de vino.
Cinco catavinos con cinco muestras de vino.
Francis Clack

El vino es cálido incluso cuando es fresco. El verano son muchos los que caen en la tentación y deciden ser infieles al vino, traicionarle con la cerveza por al menos tres meses. Pero no hay porqué renunciar a nada.

Dentro de la extensa gama vinícola también existen alternativas para los meses cálidos con vinos blancos, rosados, cavas y algún tinto joven. Basta solo con tener a mano el vino adecuado, una cubitera con hielo y agua y las copas que hagan falta.

El blanco es el rey

Sin duda el primer impulso al pedir una copa en verano es pedir un blanco. Es el acompañante ideal de platos frescos y ligeros de pescado y de ensaladas. Para disfrutarlo en toda su plenitud debe beberse a una temperatura de entre 7 y 10ºC (no más frío, para no correr el riesgo de que pierda aroma y sabor).

Y como se trata de servirlo frío y de que permanezca frío, no debemos llenar demasiado la copa para que el vino no se caliente. La botella reposará en la cubierta, manteniendo la temperatura deseada y rellenaremos las copas las veces que haga falta.

Con el cava debemos seguir ese consejo y más… porque el cava debe servirse aún más fresco, entre 6 y 8ºC. Para conseguir esa temperatura nunca debe usarse la nevera, sino abundante hielo y agua. A la hora de servir el cava nada de copas abiertas; deben ser muy estilizadas para dejar subir el hilo de burbujas hasta la superficie.

El rosado y hasta un tinto joven

El vino rosado ha tenido mala prensa. Como si no tuviera ni la altura de un tinto ni la frescura aromática de un blanco. Hubo un tiempo, un mal tiempo, en que se elaboraba mezclando vino blanco y tinto.

Hoy las cosas se hacen mejor y si un rosado lo es se debe a que la piel de la uva tinta se ha dejado poco tiempo en contacto con el mosto. Nace así un vino más claro, con menos intensidad y tanino, que puede variar desde un rosa muy tenue hasta un rojo.

Para servirlo la temperatura del vino debe oscilar entre los 6 y 10ºC, y siempre en copas de cristal transparente. El rosado es sin duda un perfecto vino para el verano porque puede estar presente desde el aperitivo hasta el plato fuerte.

En verano, un vino tinto puede entrar muy bien, especialmente si es joven. Los vinos que no han envejecido en barrica pueden beberse a unos grados menos que los tintos con crianza, entre los 12 y 14ºC.

Fuente: GuíaRepsol. Rutas, mapas, restaurantes … ¡Planifica con nosotros tu viaje!

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