Durante ocho meses un equipo científico de Oregón (Estados Unidos) ha estudiado cómo clonar células madre a partir de células de piel humana. El resultado, conocido este miércoles, puede abrir la vía a la clonación con fines terapéuticos de órganos humanos. Nuria Marti Gutiérrez, una española que forma parte del grupo de embriología del laboratorio de Oregón, explica el proceso y qué consecuencias puede tener.

Se marchó a Estados Unidos tras un ERE en el centro de Investigación Príncipe Felipe

"Me imagino que todo el mundo está preocupado por el tema, pero nuestra investigación no está enfocada a la clonación. Obtenemos células madre embrionarias que en un futuro podrán usarse en terapia celular", asegura esta joven valenciana, a la que la clonación humana le sigue "sonando a ciencia ficción".

No es capaz de dar plazos para conocer cómo puede mejorar la vida de las personas enfermas de Parkinson, esclerosis múltiple, enfermedades cardiacas o lesiones de médula espinal. Sin embargo, reconoce que la ventaja de utilizar estas células madre embrionarias es que son propias del paciente, con lo que "se evitarían problemas de rechazo". Los laboratorios especializados en diferenciación celuular, añade, "son los más adecuados" para hablar de plazos.

La transferencia nuclear de estas células, explica, "consiste en la enucleación de un ovocito donado y posteriormente la introducción de ese ovocito de una célula somática. Una vez fusionada la célula con el ovocito tiene lugar la activación y el embrión empieza a dividirse hasta el estadio de blastocito. Cuando el embrión llega a este estadio lo sembramos en fibroblasto de ratón y derivamos células madre de él".

Se fue a EE UU tras un ERE

Nuria ha participado en el proceso de transferencia nuclear, derivación de células madre y mantenimiento de las líneas celulares como coordinadora de las donaciones ovocitarias. Su tarea comenzó tres meses después de entrar en la lista de un ERE en su anterior trabajo. "Estaba en el centro de Investigación Príncipe Felipe cuando empezaron los rumores, así que decidí buscar trabajo fuera de España. Al enterarme de que estaba en el ERE, mi actual jefe me dijo que me aceptaba y me fui para Portland", explica.

Estamos bien preparados en España pero no tenemos futuro

Tras la experiencia en Valencia, considera que la ciencia está mal en España. "Cada vez se invierte menos en ella y nos tenemos que ir. Tengo amigos repartidos por todo el mundo, la última, una prima que se ha ido al Karolinska en Estocolmo, uno de los mejores centros de investigación del mundo. Estamos bien preparados pero no tenemos futuro", concluye.