Lactancia
Una madre dando el pecho a su bebé. JORGE PARÍS

La lactancia materna supone grandes beneficios para el bebé y para la madre. Como han venido a señalar múltiples estudios, este modo natural de alimentar al recién nacido tiene efectos protectores. Y sin embargo, solo un tercio de los bebés en todo el mundo reciben lactancia durante los seis primeros meses de vida.

Se recomienda como única forma de alimentación en los 6 primeros meses Lo advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS) con motivo de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, que tiene lugar hasta el 7 de agosto. La OMS pretende fomentar esta práctica al considerarlo el mejor modo de proporcionar al recién nacido los nutrientes necesarios.

La OMS recomienda iniciar la lactancia materna desde la primera hora de vida y mantenerla como única forma de alimentación durante los seis meses siguientes, y a partir de ese momento, incorporar alimentos inocuos combinados con la lactancia hasta, como mínimo, los dos años.

De hecho, los beneficios para el bebé de la lactancia materna son muchos:

  • Satisface las necesidades alimenticias del bebé hasta los cinco o seis meses cumplidos.
  • Contiene los azucares, las proteínas y las grasas en las cantidades necesarias para su óptimo crecimiento.
  • Tiene sustancias defensivas que protegen al niño y le ayudan a combatir las infecciones.
  • La leche materna casi no contiene sal para no dañar los riñones.
  • Contiene enzimas que ayudan en el proceso digestivo.
  • Su coste es menor que el de la leche artificial, no necesita preparación y se puede ofrecer a los bebés al instante.

La lactancia reduce el riesgo cardiovascular y de celiaquía Diversos estudios, realizados tanto en países desarrollados como en los que están en proceso de desarrollarse, han demostrado que dar de mamar al bebé durante los seis primeros meses reduce el riesgo de infecciones gastrointestinales para el bebé y consigue que la madre reduzca de una forma más rápida el peso obtenido durante el embarazo.

Por ejemplo, la lactancia materna hace a las personas menos hostiles, reduce el riesgo cardiovascular y reduce el riesgo de que el niño acabe siendo celíaco.

Claro que también resulta beneficiosa para la propia madre:

  • Le ayuda a recuperar el aspecto físico: facilita la pérdida de peso.
  • Permite que el útero recupere antes su tamaño normal: la succión estimula las contracciones uterinas.
  • Tranquiliza al bebé, da seguridad a la madre y fortalece su vínculo.