Escribir a mano
Una persona que escribe a mano. ARCHIVO

Damos por sentado que vivimos en un mundo más complejo que el de nuestros abuelos, básicamente por los procesos tecnológicos que lo cambian a todo correr. Sin embargo, un proceso tan aparentemente poco complejo como escribir a mano (sí, con un lápiz o un bolígrafo) es una actividad más compleja que hacerlo en un teclado, con el consiguiente beneficio para nuestro cerebro.   

Al escribir con una sola mano usamos capacidades más complejas del cerebroUn estudio realizado por Anne Mangen, de la Universidad of Stavanger (Noruega), y Jean-Luc Velay, de la Universidad del Mediterráneo de Marsella (Francia) ha comparado los diferentes procesos cerebrales que se utilizan en la escritura a mano y en la escritura sobre un teclado de ordenador. El resultado es que son muchos los beneficios para el cerebro de escribir a mano sobre el papel.

En comparación con el uso de las dos manos que hacemos para escribir en el teclado, hacerlo con una sola mano supone el uso de capacidades más complejas de nuestro cerebro porque se siguen tres procesos cerebrales:

  • Visualmente: vemos lo que está en nuestro papel.
  • Habilidad motora: hacemos uso de nuestras habilidades de motricidad cuando colocamos el lápiz sobre el papel y trazamos las letras.
  • Cognitivamente: recordar la forma de cada letra requiere un tipo diferente de respuesta del cerebro.

Sabemos que la escritura a mano es un proceso mucho más lento que escribir en un teclado. Pero sentarnos ante una hoja en blanco, armados con un bolígrafo, para dar forma a nuestros pensamientos puede ayudarnos a ejercitar nuestro cerebro.  

Especialmente beneficioso para los niños

Sin embargo, muchos niños, cuyo cerebro en formación se vería especialmente beneficiado, o no han aprendido la habilidad de la escritura a mano o aunque lo han hecho casi no la practican.

El uso de los ordenadores desde muy pequeños hacen que corran el riesgo de perder una habilidad y un proceso de desarrollo importante.

Precisamente el estudio de Mangen y Velay, publicado en Advances in Haptics, apoya la idea de fomentar la enseñanza de la caligrafía y la escritura en las escuelas.