Teresa Viejo Periodista y escritora
OPINIÓN

Y el asesino es…

Investigando caso
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Investigando caso

Un estudio de la Universitat Oberta de Catalunya del pasado año reconocía que el género 'true crime' es consumido mayoritariamente por mujeres y, a continuación, advertía que podía afectar de forma negativa a su salud. Temo que una revelación como esa solo alimenta aún más las ganas de ver unos documentales que devoramos como pipas. Del estudio se deslizan otras ideas, como que las mujeres vemos la reconstrucción de crímenes para estar preparadas por si nos sucedieran a nosotras -perdón, ¿otra vez víctimas? – y porque nos encanta resolver puzzles y acertijos

Esto sí, hemos crecido entre refranes cuyo significado, a veces, hay que desentrañar con astucia

Aviso que lo que viene ahora trae spoiler

Este fin de semana he visto "¿Qué hizo Jennifer?", un 'true crime' sobre el asesinato de los padres de Jennifer Pan, una chica nacida en Toronto en una familia de inmigrantes coreanos. El documental es normalito y con carencias visuales; las imágenes del interior de la casa, escenario del crimen, se repiten hasta la saciedad, la reconstrucción del delito es pobre y las entrevistas, otro tanto, pero me ha cautivado cómo los investigadores caminan hacia la resolución del suceso sin la sofisticación de los expertos en perfiles criminales, tan solo formulando preguntas y escuchando con atención las respuestas

Ese plano fijo donde un policía de espaldas pregunta a la hija del matrimonio una y otra vez con inteligencia, resulta hipnótico

La curiosidad bien empleada no necesita prestidigitadores. Si se sabe activar despertará nuestro interés y, acto seguido, nuestra atención se dirigirá hacia donde ella decida, lo que no deja de ser inquietante, pues en algún momento sentiremos que hemos delegado nuestra voluntad y una fuerza mayor se ha apropiado de ella. Para que esto suceda debemos de ser maestros en el arte de la pregunta, lo que nos dota de un superpoder para desbrozar la mentira de la verdad. El agente que pregunta a la chica protagonista se presenta como un experto en mentiras y, a continuación, explica que participa en las investigaciones policiales para averiguar si los sospechosos mienten o no. 

Investigando caso
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Arno Allan Penzias ganó el premio Nobel de Física en 1978, y sus conferencias eran todo un éxito. Al final de una de ellas, alguien le preguntó cómo había logrado impulsar experimentos tan trascendentes -investigó la radiación cósmica- y, sobre todo, cómo guiaba su investigación al punto en el que la convertía en exitosa. No todos atinamos con ese acierto, claro está. A lo que él respondió: "Me voy a la pregunta yugular. Lo primero que hago cada mañana es cuestionarme lo que creo. Las preguntas mantienen viva mi creatividad". 

Una pregunta yugular es aquella que se dirige a la línea de flotación de aquello que queremos averiguar, la que dispara ahí donde intuimos que hay una revelación, aunque no sepamos cómo llegar a ese lugar. Lo que me hace pensar que con frecuencia preguntamos por preguntar, sin intención, sin propósito, dejando a la intemperie a las preguntas y, por tanto, sin recursos para conseguir sus objetivos.

Sí, las buenas preguntas se entrenan, pensándolas antes de lanzarlas, pero no necesitas llenarlas de subordinadas y palabras grandilocuentes para hacerlas poderosas, mejor subordínalas a tu curiosidad.

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