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Consejos para el mantenimiento y la limpieza de la válvula EGR

Detalle de una válvula EGR.
Detalle de una válvula EGR.
FLICKR

Un coche está formando por mil y una piezas que deben cumplir su función de manera coordinada y precisa para que todo el conjunto mecánico funcione a la perfección. Algunas de estas piezas son grandes y enseguida se detecta cuando tienen un fallo, como pasa con el bloque motor. Pero también hay otros mecanismos que, pese a su pequeño tamaño, pueden provocar más de un quebradero de cabeza. 

La válvula EGR se encarga de recircular el aire que sale del escape hacia la admisión y reduce las emisiones NOx del vehículo. Pero, en sus funciones, tiende a ensuciarse y acumular partículas y hollín. Cuando una válvula EGR está sucia, provoca pérdidas de potencia al vehículo y le dificulta el arranque. Además, no consigue filtrar bien el aire y aumenta las emisiones del coche, pudiendo ocasionar problemas en las pruebas de la ITV. 

La mejor manera de evitar todos estos problemas es mantienen la válvula EGR en correcto estado y limpiándola. ¿Cómo se lleva a cabo el mantenimiento de esta pieza? Lo más importante es salir de vez en cuando a la autovía y revolucionar el motor durante al menos 15 minutos de manera habitual, ya que una circulación 100% urbana hace que la acumulación de suciedad sea mayor.

También puede llevarse a manos de un profesional para que limpie y la revise (una tarea que cuesta alrededor de 100 euros), aunque con realizar el proceso anterior cada 7.000 kilómetros y con una buena conducción combinada será suficiente. Al mismo tiempo, para evitar que esta válvula se llene de suciedad, habrá que mantener todo el sistema de inyección en perfecto estado y limpio. 

Si la válvula EGR no se ha cuidado como se debe o se queda siempre abierta o cerrada, será necesario llegar al extremo de sustituirla (una operación que puede costar hasta 1.000 euros dependiendo del modelo del coche). 

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