Irregularidades contables

Romero pierde 1.000 millones de euros en un día tras la alarma de CNMV sobre EiDF

Fernando Romero Martínez, consejero delegado de EiDF Solar.
Fernando Romero Martínez, consejero delegado de EiDF Solar.
BME vía L. I.
Fernando Romero Martínez, consejero delegado de EiDF Solar.

Oficialmente, el 100% de EiDF valía el domingo 1.721 millones de euros en bolsa, aunque permanecía suspendida de cotización desde el pasado 14 de abril, cuando fue suspendida de cotización por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Solo 24 horas después, y un crash bursátil del 69,99%, la valoración del grupo fotovoltaico gallego se derrumbó hasta los 517 millones. De la noche a la mañana, un solo accionista ha perdido provisionalmente cerca 1.000 millones de fortuna.

En concreto, el presidente ejecutivo de EiDF, Fernando Romero Martínez, es el  principal accionista a través de Prosol Energía SL con el 72,16% de las acciones, estaba en posesión de acciones que en la apertura del lunes valían 1.241 millones de euros, pero al cierre solo 373 millones. En cuestión de horas se volatilizaron 868 millones del patrimonio bursátil de Romero que le habían encumbrado a la lista española Forbes de los más ricos con más de 1.000 millones de patrimonio.

Es una de las mayores pérdidas diarias de un solo accionista registradas en la bolsa española. En términos absolutos, hay que retrotraerse a marzo de 2022 cuando la fortuna de Amancio Ortega (propietario del 60% de Inditex) menguó en más de 2.000 millones tras cerrar la actividad de Zara en Rusia. Proporcionalmente, la caída del 70% de Abengoa en marzo de 2017 aparece como un registro similar al de EiDF.

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Cola para vender

Todo parece indicar que esa cifra seguirá menguando este martes debido al cierre bajista de EiDf en bolsa. La compañía permaneció estrangulada en bolsa sin capacidad para equilibrar el libro de órdenes de compra y de venta, aunque solo marcó precio en la subasta de cierre. Se cruzaron entonces los 34.827 títulos que estaban a la compra pero quedaron más de 100.000 acciones en venta sin comprador. El volumen efectivo apenas superó los 310.000 euros.

La escasa liquidez bursátil de EiDF ha sido desde julio de 2021 el gran motor de la cotización, con la demanda impulsando día tras día su valor en bolsa. Además de Romero, otros dos accionistas aparecen con participaciones relevantes. El segundo mayor socio es Alejandro Alorda, propietario de Mass Investment Ark 2001 SL, que atesora un 7,6% del capital de la empresa. En tercer lugar está Julio Sergio Palmero Dutoit, propietario de Memento Gestión SL, que tiene el 6,6% de EiDf, según el último registro difundido por BME a mediados del pasado mes de julio.

Hace cuatro meses y medio, el supervisor atendió entonces la llamada de la auditora PWC que mantenía un pulso con la dirección de la compañía sobre la contabilidad de 2022. EiDF se encontraba en trámites para saltar desde el BME Growth al Mercado Continuo de la bolsa española, que tiene estándares más estrictos de cotización y está supervisado de forma directa por la CNMV en lugar de la empresa BME.

Acordaron someterse a una suerte de arbitraje en forma de informe 'forensic' -contabilidad forense o a posteriori- de otra firma, Deloitte, que detectó un reguero de irregularidades contables. A la vez, EiDF puso en marcha un plan para subsanarlas como, por ejemplo, el fondo de maniobra negativo de 20 millones de euros en que había incurrido. De hecho, la firma procedió vender activos y a amortizar deuda de corto plazo que había emitido para solventarlo.

Las facturas de los Romero a EiDF

La semana pasada, la CNMV pidió a la compañía que pusiese el acento en las lagunas contables aparecidas en el 'forensic' y clarificase su publicación, exigiendo la difusión del informe completo de Deloitte. Lo hizo después de que el presidente y principal accionista, Fernando Romero, publicase fragmentos del mismo intercalando su visión personal, comentarios de contexto sobre la marcha de la empresa y adjetivos calificativos sobre el contenido del 'forensic'. 

Pese a estas discrepancias, la CNMV acató porque, en realidad, el supervisor bursátil real para EiDF no era otro que BME, propietario del mercado alternativo en el que cotiza la empresa energética. El supervisor logró su objetivo de poner en alerta a los inversores de la empresa sobre el contenido de algunas conclusiones de la contabilidad forense: "La CNMV considera que la información publicada no es completa e incluye omisiones muy graves. El informe forensic de Deloitte incluye un relato de hechos y evidencias de gran trascendencia para los accionistas de EiDF. De entre todas, destacan las evidencias de un posible falseamiento de documentos".

En concreto, Deloitte detectó  11 deudores de la empresa que están directa o indirectamente vinculados con Romero Martínez, primer ejecutivo y dueño del 72,16% de EiDF. "El estudio de la operativa de las sociedades ha llevado a identificar, entre otras, incidencias relativas a facturas y pagos por servicios que podrían no haberse prestado o que no están justificados", reza el enunciado que pone de relieve la posibilidad de una facturación ficticia entre partes vinculadas.

"Durante el periodo analizado, el informe detecta transferencias de dinero entre EiDF y Prosol Energía (Romero); asimismo, se aprecia que Prosol Energía y Prosol Value realizaron transferencias al resto de entidades integradas en el perímetro de deudores. Aun cuando el Forensic afirma desconocer la razón de esos traspasos, reconoce, en otro pasaje, que Prosol Energía dispone de un contrato mercantil de cuenta corriente con la sociedad, de fecha 12 de junio de 2018", continúa Deloitte, según la versión que publicó EiDF

Otra de las banderas rojas que levanta la firma auditora apunta a que el pasado mes de julio, Prosol Energía, accionista de control, asumió 652.000 euros de una deuda que EiDF mantenía con las sociedades Reb and Hire y High Churrasky. Por último, otro de los comentarios revelados hace referencia a la "alteración de contratos y docuumentos" con las SPVs (sociedades de proyectos) Albujón, Ikav y Sinia, además de la vinculación de Óscar Romero Martínez, hermano del presidente.

De 2020 a 2022, Albujón pasó de ser un socio consultor que ayudaba a identificar terrenos, facilitaba contactos en el área de generación y colaboraba con las acciones de marketing, según el informe de Deloitte, a convertirse en socio de proyectos de EiDF  que además iba a participar en más de 28 de ellos como copropietario: "Existen tres contratos entre ambas sociedades que el informe forensic considera que fueron confeccionados posteriormente, con el aparente objetivo de justificar la relación entre aquellas, así como facturas de 2023 que podrían no corresponder con servicios efectivamente prestados por Albujón".

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