Repunte de la inflación

Los mercados afloran su ansiedad latente ante un escenario sin bajadas de los tipos

Un inversor observa varias pantallas en la Bolsa de Nueva York.
Un inversor observa varias pantallas en la Bolsa de Nueva York.
Nyse vía La Información
Un inversor observa varias pantallas en la Bolsa de Nueva York.

Escalada de rentabilidad en los bonos, caídas en Wall Street, subida de volatilidad, alzas en Europa (salvo en el Ibex 35) y turbulencias en el tipo de cambio euro/dólar. Todo agitado pero no mezclado. La ansiedad latente entre los inversores por la posibilidad de que la Reserva Federal (Fed) aparque su plan de rebajas de tipos de interés en el área dólar este verano ha aflorado después del informe del IPC de marzo en Estados Unidos y tras la relectura de las actas de la reunión de organismo del mes pasado. Todo ello antes de conocer la posición que toma sobre la misma cuestión el Banco Central Europeo (BCE), que se enfrenta a una encrucijada por la divergencia de crecimiento y actividad económica en la zona euro.

Según el informe de la Oficina de Estadísticas Laborales del Gobierno de EEUU, los precios de consumo (IPC) crecieron en marzo a un ritmo mayor a lo esperado por los economistas, hasta el 3,5% en la tasa general, y al 3,8% en la subyacente (ex alimentos y energía). En tasa mensual, ambas crecieron cuatro décimas. Lejos de desinflarse han vuelto a hincharse otra vez y eso es una mala noticia para los costes de financiación porque la Fed está menos dispuesta que antes a bajar sus tipos. 

La reacción generalizada de los inversores fue negativa, especialmente, en EEUU, mientras que en Europa algunos índices como Dax alemán, el Ftse británico o el italiano Mib terminaron subiendo en la sesión del miércoles en víspera de la reunión del BCE, que sí parece más por la labor de relajar su política monetaria antes de verano. Con todo, el Ibex 35 fue el peor índice europeo entre las principales bolsas.

"Todos los indicadores principales del IPC de marzo en EE UU superaron las expectativas de los economistas, justo lo que no querían ver los alcistas", comentó Bret Kenwell, analista de inversiones en EE UU del bróker eToro. "Tras el sólido informe de empleo a principios de mes, las probabilidades de un recorte de tipos en junio -que sería el primer recorte de tipos de este ciclo- empezaron a caer", añadía. En concreto, los futuros sobre tipos de la Fed se situaban en torno al 50% para dentro de dos meses, su nivel más bajo desde el pasado otoño.

Wall Street registraba descensos superiores al 1,5% en el Dow, S&P y Nasdaq, al ver como el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años escalaba por encima del 4,55%, su nivel más alto desde noviembre. El índice VIX, que mide la volatilidad de las opciones sobre el S&P 500, seguía escalando hasta supera niveles de 16, reflejando que los inversores están cubriendo sus carteras ante potenciales caídas del mercado o movimientos más bruscos. 

Donde sí hubo movimientos fue en el mercado de divisas, con un fortalecimiento del dólar frente al euro ante la divergencia de expectativas de tipos de interés entre ambas zonas económicas. La divisa europea registró el miércoles una caída del 1% y cotizaba en niveles de 1,073 dólares. El yen japonés se desplomaba hasta nuevos mínimos frente al billete estadounidense desde 1990, en torno a los 151 yenes.

La referencia de una deuda potencialmente más cara para futuras emisiones volvió a actuar como lastre de las valoraciones, sobre todo, entre las compañías pequeñas y medianas.  El índice Russell 2000, termómetro de los valores más pequeños, se desplomaba un 2,5% al cotizar un escenario de no-bajadas de tipos que sigue premiando a las grandes empresas y penaliza a las pequeñas, que soportan mayores costes de financiación y están en una situación financiera más delicada.

Para muestra, casi la mitad de la ponderación del Nasdaq 100 se corresponde con un puñado de valores como Apple, Nvidia, Microsoft, Alphabet o Meta que no solo no tienen problemas de deuda en su balance, sino que éste está repleto de efectivo. Con los tipos altos, el rendimiento de su tesorería también juega en su favor. En cambio, las empresas con deuda y que tienen que refinanciar ahora con tipos más altos que hace solo dos o tres años, se enfrentan a mayores costes de financiación.

Panorama complicado para la Fed

"¿Y ahora qué?", se pregunta Tiffany Wilding, economista de Pimco. "Este informe, sumado al de empleo publicado la semana pasada, complica el calendario de recortes de tipos de la Fed. Con estos últimos datos, hay razones de peso para retrasar la fecha del primer recorte más allá de mediados de año y refuerza aún más nuestras Perspectivas Cíclicas, que preveían que el banco central estadounidense flexibilizara la política monetaria a un ritmo más gradual que sus homólogos de las economías de mercado desarrolladas", explica en un comentario tras el IPC.

También siguen las señales mixtas desde el plano energético, con los barriles de crudo Brent y West Texas contenidos por debajo de 90 dólares, pero con la tensión de un posible recrudecimiento de la guerra en Oriente Medio. "La subida de los precios del petróleo aviva el temor de los inversores a que la inflación pueda retrasar o hacer descarrilar los futuros recortes de tipos. Sin embargo, la fuerte caída de los precios del gas natural marca el final de una crisis energética de varios años y debería anunciar el inicio de la recuperación europea", explican en Lombard Odier.

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