Más supervisión a la vista

Lagarde confía en que la banca europea pueda repartir dividendos desde octubre

Lagarde confía en que la banca europea pueda repartir dividendos desde octubre
Lagarde confía en que la banca europea pueda repartir dividendos desde octubre
Agencia EFE
Lagarde confía en que la banca europea pueda repartir dividendos desde octubre

La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, confía en que el próximo 30 de septiembre se levante la prohibición que impide a los bancos de la zona euro repartir dividendos y recomprar acciones, dada la mejor evolución de la crisis sanitaria y económica. Lo ha asegurado durante su comparecencia este jueves ante la comisión de Asuntos Económicos y Monetarios de la Eurocámara. 

"La semana pasada, la Junta General de la Junta Europea de Riesgo Sistémico señaló que si las condiciones del sector económico y financiero no se deterioran de manera sustancial, nuestra recomendación sobre la restricción de repartos, incluidos los dividendos, durante la pandemia de COVID-19 podría vencer al final de septiembre de 2021", ha apuntado Lagarde.

La que fuera directora Gerente del FMI ha asistido a la reunión en calidad de presidenta de la Junta Europea de Riesgo Sistémico, encargada de la supervisión macroprudencial en la Unión Europea. Lagarde ha explicado que la Junta General considerará la cuestión en su reunión del 23 de septiembre. El pasado 15 de junio, el presidente del Consejo de Supervisión del Banco Central Europeo, Andrea Enria, ya indicó que el BCE va a levantar paulatinamente las recomendaciones que hizo a los bancos.

"Planeamos derogar nuestra recomendación a partir del final del tercer trimestre de 2021 y volver a revisar los dividendos y las recompras de acciones como parte de nuestro proceso de supervisión normal, basado en una cuidadosa evaluación prospectiva", ha asegurado el propio Enria durante su intervención en la misma comisión. Con todo ha incidido en que desde el supervisor confían en que los planes de distribución "sigan siendo prudentes y acordes con la capacidad interna de generación de capital de los bancos", incluyendo además el impacto potencial de un deterioro en la calidad de las exposiciones, también en escenarios adversos.

La vacunación ha despejado el horizonte

El BCE solicitó a mediados de diciembre a las entidades de crédito que se abstuvieran de repartir dividendos en efectivo y de recomprar acciones hasta el 30 de septiembre de este año, debido a la incertidumbre sobre el impacto económico por la pandemia. Según Lagarde, las mejores perspectivas económicas "gracias al rápido avance en las campañas de vacunación han reducido la probabilidad de escenarios graves". Aún así, incide en que la recuperación todavía deberá afrontar "incertidumbre", como la que deriva de la expansión de nuevas variantes del coronavirus.

Por ello, Lagarde considera que habría que evitar que la combinación de una deuda elevada y unos bajos beneficios, "especialmente en los sectores más golpeados por la crisis, conduzca a quiebras de empresas que son viables en el medio plazo". "De lo contrario, esto podría incrementar el coste social y económico de esta crisis y, como un efecto de segunda ronda, incrementar también el riesgo en la cartera de créditos de los bancos", ha zanjado.

Lagarde señaló, por otra parte, que no cree que la exposición de los bancos a la deuda soberana de sus propios países sea "una riesgo importante en el corto plazo", si bien desde el BCE lo "vigilarán de cerca". En este sentido, ha explicado que si bien se ha detectado un aumento de la deuda soberana doméstica en los balances de los bancos hasta el 11 % -excluyendo los cambios de valoración-, también se ha observado una "mejor distribución de riesgos" debido a que hay menos concentración de la deuda soberana doméstica y más "diversidad" en la exposición a títulos de otros Estados. 

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