Recompra sus híbridos

Ferrovial blinda su rating del trauma de 'bono basura' con la doble salida a bolsa

Junta de accionistas Ferrovial 2022
Ferrovial afronta en su próxima Junta un cambio radical de estructura.
Ferrovial
Junta de accionistas Ferrovial 2022

Bajo el revuelo de la mudanza a Países Bajos de la cabecera del Grupo Ferrovial emerge una razón financiera de peso para el futuro del grupo: el manejo de más de 3.000 millones de euros en bonos que tiene cotizando en los mercados y que afronta el impacto del actual ciclo al alza de tipos. El gestor de infraestructuras paga ahora apenas 40 millones de euros en cupones anuales por el servicio de su deuda cotizada, con un rating de grado de inversión (BBB+) pero eso encarecerá drásticamente conforme afronte sus refinanciaciones y la inversión en nuevos proyectos.

De hecho, como parte del proceso de fusión inversa con FISE SE y la salida a bolsa en Euronext París / Ámsterdam, Ferrovial ha anunciado que recomprará una serie de bonos híbridos perpetuos por 500 millones de euros con un cupón anual del 2,12%. Su precio era motivo de preocupación porque llevaba más de un año cayendo, hasta cotizar con un descuento del 20% y con su rentabilidad alza en el mercado secundario. La empresa española ha apagado este fuego y la cotización del bono se disparó este miércoles hasta volver a niveles 'a la par' tras el anuncio de recompra. Ferrovial no respondió a la petición de comentarios de 'La Información'.

La actual curva de intereses de su deuda está contenida pero se encarecerá conforme Ferrovial vuelva a salir al mercado para refinanciar su pasivo actual o financiar futuros proyectos. Junto a los híbridos, la constructora afronta también el próximo mes de septiembre un vencimiento de otra serie de bonos valorada en 500 millones por que la que paga tan solo un 0,37%. El resto de emisiones vencen entre 2024 y 2028 con cupones que oscilan entre el 0,54% y 2,5%, muy por debajo de lo que exigen ahora los inversores.

El nuevo escenario de financiación corporativa presiona a las compañías de infraestructuras como Ferrovial debido a que necesitan capital para poder construir sus proyecto. La compañía de la familia Del Pino tiene una caja neta de 1.400 millones de euros sin contar los proyectos en los que está involucrada. Con ellos, la deuda neta supera los 5.400 millones

Con el paraguas holandés, Ferrovial podrá acceder a condiciones de financiación mejores. El interés del bono a 10 años neerlandés se situaba este miércoles por encima del 3%, mientras el español al mismo plazo escalaba hasta el 3,8%, 80 puntos básicos más de prima de riesgo país. Países Bajos tiene un rating triple A en función de sus cuentas públicas, un estatus con el que solo cuenta un selecto grupo como Alemania, Canadá, EEUU, Suiza, Luxemburgo o Noruega, entre otros. España cuenta con A (S&P), A- (Fitch) y Baa1 (Moody's), entre cinco y siete escalones menos.

El rating soberano de cada país actúa como referencia a la hora de fijar el coste de la deuda de las empresas y eso permitirá a Ferrovial abaratar sus futuras emisiones desde Países Bajos. De hecho, su brazo emisor de deuda de la que cuelgan todos sus bonos ya es una empresa de ese país, al igual que sucede con otras multinacionales como Telefónica y otras firmas del Ibex.

El trauma y la experiencia de la 'boa' con BAA

En el mundo de la deuda hay división en dos bandos a partir de la fina línea que se esconde entre las notas 'BBB-' y el 'BB+' que asignan firmas como S&P, Fitch o Moody's. A un lado están los llamados 'grado de inversión' (IG), que pagan menos intereses por el dinero que reciben prestado. Al otro el bono basura o especulativo (High Yield-HY). Ferrovial conoce bien la diferencia en pertenecer a uno u otro club porque desde hace quince años vive pendiente de mantener la nota apta (entre BBB- y BBB+) tras las dificultades que pasó durante la crisis financiera de 2007 a 2012.

En 2006, Ferrovial dio la campanada internacional con la compra de la empresa de aeropuertos británica BAA (Heathrow, Gatwick) por más de 12.000 millones de euros, tres veces su tamaño por entonces. La operación le catapultó a la primera línea internacional del sector de las infraestructuras, al tiempo que ató su futuro a la gestión de la deuda que adquirió para comprarla porque no terminó de digerir la operación hasta años después. 

La prensa británica describió la operación de la española de forma gráfica como una boa comiéndose un elefante. El estallido de la crisis subprime en 2007 puso contra las cuerdas a Ferrovial hasta que tocó fondo en marzo de 2009 con un valoración en bolsa inferior a 2.000 millones de euros tras desplomarse más del 50% por la incertidumbre sobre la deuda y pese a la gigantesca propiedad de los aeropuertos de BAA. Después de casi un lustro de desinversiones, la multinacional logró en 2011 el rating BBB- de S&P que le permitió refinanciar casi toda su deuda. 

A Wall Street pasando por Euronext y Holanda

Tras aquel trance, y después de múltiples operaciones corporativas y adjudicación de concesiones, Ferrovial vale hoy 10 veces más en bolsa que en 2009, en torno a los 20.000 millones. La compañía obtiene casi el 40% de sus ingresos de EEUU y otro 25% de Polonia. Tras los ingresos en dólares estadounidenses y zlotys polacos se sitúa España con el 15% del negocio, en euros. En cuarto lugar aparece ahora Reino Unido, con apenas el 7% del total pese a que llegó a ser el mayor mercado del grupo con BAA. Pero las desinversiones y el Brexit han llevado al grupo español a salir del país. 

La elección de Países Bajos y Euronext (París, Ámsterdam, Lisboa) para cotizar las acciones de Ferrovial de la nueva matriz holandesa no es casual. Además de la mayor liquidez bursátil y actividad de los inversores que en BME, propiedad de la suiza SIX desde 2019, Ferrovial tendrá la posibilidad de homologar los procesos de admisión a cotización en Wall Street de forma automática. Pocas empresas han elegido esta vía para cotizar en EEUU, aunque entre ellas se encuentra la tecnológica Lleidanet., que realizó un 'listing' de sus acciones en Euronext al mercado estadounidense.

Otro de los caminos para llegar al mercado americano es el elegido por Wallbox, la startup de cargadores eléctricos para coches, que desplegó su millonaria salida a bolsa en octubre de 2021 desde Países Bajos pese a tener su sede inicial en España. La compañía catalana optó por fusionar a su matriz holandesa con un SPAC (fondo cotizado de cheque en blanco) para poder cotizar como empresa estadounidense a todos los efectos.  Además, esta fórmula se articula como una ampliación de capital en la que la empresa recauda fondos para su propio balance.

El caso de Ferrovial será distinto debido a su tamaño, que multiplica en mucho a las dos anteriores. La farmacéutica Grifols es el espejo en el que puede reflejarse mejor debido a la amplia presencia que tiene en EEUU -la mayoría de su negocio está allí- y la conexión con Países Bajos de la empresa a través de sus acciones y emisiones de deuda. Grifols cuenta con un triple sistema de acciones: títulos de clase A y B cotizados en España y un programa de ADRs (certificados para acciones extranjeras) que cotiza en dólares, pero que cuenta con algunas limitaciones frente a las acciones ordinarias con las que cotiza, por ejemplo, Wallbox.

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