El desajuste de oferta y demanda

Empleo en tiempos de Covid... Vacantes sin cubrir con 3,6 millones de parados

Dos mujeres en una terraza en el municipio de O Grove durante el primer fin de semana de apertura del cierre perimetral y la hostelería, a 2 de mayo de 2021, en Pontevedra, Galicia (España). O Grove abandonó el nivel máximo de restricciones el pasado viernes 30 de abril, tras más de 20 días con cierre perimetral y la hostelería cerrada. 02 MAYO 2021;RESTAURANTES;CIERRE PERIMETRAL;PANDEMIA;CORONAVIRUS Beatriz Ciscar / Europa Press 2/5/2021
Pese a la pandemia, en 2020 se sellaron 1,2 millones de contratos en hostelería.
Europa Press
Dos mujeres en una terraza en el municipio de O Grove durante el primer fin de semana de apertura del cierre perimetral y la hostelería, a 2 de mayo de 2021, en Pontevedra, Galicia (España). O Grove abandonó el nivel máximo de restricciones el pasado viernes 30 de abril, tras más de 20 días con cierre perimetral y la hostelería cerrada. 02 MAYO 2021;RESTAURANTES;CIERRE PERIMETRAL;PANDEMIA;CORONAVIRUS Beatriz Ciscar / Europa Press 2/5/2021

La pandemia del coronavirus ha tenido un fuerte impacto en el mercado laboral y ha dejado medio millón de parados más y un retroceso de la ocupación de 600.000 trabajadores en 2020, un año en el que se registraron los peores datos de empleo desde 2012, fecha que coincidió con lo más duro de la crisis económica. Para un alto porcentaje de estos desempleados resultará muy complicado encontrar en los próximos meses un nuevo trabajo, debido al desajuste entre la oferta y la demanda, que queda patente en las estadísticas del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) y en un reciente estudio de Adecco.

Los perfiles más demandados para el empleo en el futuro

Los desempleados ofrecen una formación, una experiencia y unos perfiles que no siempre encajan con lo que reclaman las empresas. Ocho de cada diez responsables de recursos humanos reconocen tener problemas para reclutar talento para su compañía, una situación que no ha dejado de agravarse durante los últimos cinco años. Casi una de cada diez de las vacantes disponibles en el mercado de trabajo se queda sin cubrir, un porcentaje que aumenta considerablemente -puede llegar al 60%- en el caso de algunos perfiles y regiones.

Según recoge la estadística del SEPE, durante el pasado año -marcado por la Covid- los empresarios sellaron casi 16 millones de contratos y de estos, casi un tercio -5,2 millones- se realizaron a peones agrarios, manufactureros y camareros y cocineros, tres actividades que no requieren una formación extrema ni estudios previos. Destaca, en un año en el que la sanidad y las atenciones a mayores han sido actividades más necesarias que nunca, la alta demanda empresarial de estas actividad, que seguirá siendo importante y más ante evidente envejecimiento de la población.

Así, en el año de la pandemia se realizaron 240.000 contratos para el cuidado de personas mayores, 447.000 a trabajadores cuidadores en servicios de salud y hasta 296.000 para profesionales de sanidad, aunque, con la drástica caída de la contratación precisamente debido a la pandemia, el número de los nuevos empleos sanitarios es ligeramente menor que en 2019, un año en el que produjeron 22,5 millones de contrataciones.

La brecha de género, edad y nacionalidad

Las mujeres representan el 57,5% de los parados, pero apenas fueron las beneficiarias del 43% de los contratos firmados durante 2020. Uno de cada cuatro desempleados tiene entre 45 y 55 años, una edad complicada para encontrar un nuevo empleo y un colectivo especialmente afectado por las crisis y sus efectos en el mercado laboral, pero son los jóvenes de entre 25 y 34 años los protagonistas de la contratación, ya que obtuvieron el 28% de los empleos suscritos por los empresarios durante el año pasado. Mientras, pese a que el 86,4% de los demandantes de empleo son nacionales, su porcentaje a lo hora de obtener un trabajo se reduce al 79,2%, lo que implica que los extranjeros tienen un mayor éxito laboral.

Mayoritariamente, los desempleados se agrupan en subgrupo profesional de restauración, servicios y comercios, pero la ocupación más contratada, más de 2,66 millones de trabajadores, fue la de peones agrícolas, un empleo que apenas solicitan 52.000 parados. Las peticiones de los desocupados van dirigidas a tres ámbitos: limpieza, comercio y empleos como administrativos. En cuanto el nivel de estudios, el 53% de los parados acreditan educación general básica, mientras el 56% de los contratados tenían unos niveles de estudios mayores.

Lo que si coincide es que la comunidad autónoma Andalucía y la provincia Madrid, con el número más elevado de parados, en las que hay mayor número de parados, también son la región y la provincia donde se firmaron más contratos. La carencia por parte de los trabajadores de las competencias que exige el mercado laboral ha propiciado una situación que, aunque haya una amplia oferta de trabajo, la tasa de desempleo no baje e incluso suba. Además, propicia que aumente el tiempo durante el que los asalariados desocupados buscan un empleo.

Profesiones sin cobertura

Algunas profesiones, no demasiado mayoritarias, tienen un déficit de trabajadores por encima de lo habitual y el SEPE las recoge, por provincias, en un Catálogo de Ocupaciones de Difícil Cobertura. Fundamentalmente, están relacionadas con el sector naval y el deporte. Según el listado, las empresas no encuentran contramaestres, marineros, cocineros de barco o mecánicos y frigoristas navales. Tampoco resulta fácil, según el catálogo, contratar deportistas y entrenadores. La presencia de una ocupación en este registro implica la posibilidad de tramitar la autorización de residencia y trabajo para un extranjero.

El estudio de Adecco, a partir de entrevistas a responsables de recursos humanos y centrado en puestos más técnicos y cualificados, destaca que resulta más complicado cubrir perfiles tecnológicos, sanitarios y aquellos que exigen dominio de idiomas. Las actitudes profesionales más buscadas son las que desempeñan los ingenieros, las de titulados en Formación Profesional en áreas vinculadas al desarrollo de la industria -como electromecánicos, carretilleros o soldadores- y las personas formadas en Tecnologías de la Información.

Precisamente, la Formación Profesional deberá tener en los próximos años un papel clave en el mercado laboral en paralelo con el desarrollo de la digitalización que ya está transformando la economía. Numerosos ciclos como Logística -una formación que no proporciona ninguna carrera- o Inteligencia Artificial, en este momento poco demandados, tendrán un importante protagonismo en el corto plazo. Resulta grave la escasez de mano de obra relacionada con la FP, pese a que cuatro de cada diez ofertas de empleo exige esta formación como requisito.

Además, en un mercado laboral en el que ha irrumpido de lleno la mujer, aunque también registra mayor tasa de paro, apenas un 2% opta por áreas muy demandadas como mecánica, electrónica o electricidad. Junto a esto y dependiendo de la comunidad, existe un importante déficit de enfermeros, médicos y técnicos de laboratorio en buena parte de ellas, además de comerciales con idiomas, perfiles industriales y programadores.

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