Cómo beber bien el vino bueno para que lo sea de verdad

Una persona, descorchando con dificultad una botella de vino.
Una persona, descorchando con dificultad una botella de vino.
PIXABAY
Una persona, descorchando con dificultad una botella de vino.

Llegan los banquetes de Navidad y a la hora de poner los vinos nos preocupa quedar bien. Vamos, que no queremos fallar. Por dar y darnos gusto, toca esmerarse para que los vinos que abramos mariden bien con nuestros platos y gusten a (casi) todos.

Como cada año, intentaremos comprar vinos un poco mejores de lo habitual, al menos un poco más caros. Pero de nada servirá abrir un buen tinto reserva si luego no lo servimos bien y no lo bebemos bien. O dicho de otro: si no lo conservamos, abrimos y servimos bien lo podemos echar a perder.

Así que cómo beber bien el vino bueno para que lo sea de verdad. No hay que caer en la tontería y demorarnos "para parecer que sabemos de vino". Pero podemos hacerlo bien, de manera muy sencilla teniendo en cuenta la temperatura del vino, el descorche de la botella y su decantación/oxigenación (en el caso de los vinos de guarda).

La temperatura del vino

Es fundamental para la correcta percepción de sus características. Como explican en Bodegas Vivanco, dependiendo del tipo de vino que vayamos a degustar, la temperatura ideal para su consumo variará.

Botellas de vino, en una imagen de archivo.
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Bruno Cantuária / Pexels

La temperatura óptima para servir el vino es aquella en la que podremos apreciar todos sus aromas y matices. Así que deberemos conocer la que corresponde al vino que tenemos entre manos. Toma nota:

  • Vinos de autor: se deben servir entre 14 y 18°C
  • Tintos reserva y gran reserva: entre 16 y 18°C
  • Tintos de crianza: entre 14 y 17°C
  • Tintos jóvenes: entre 12 y 14°C
  • Blancos con crianza en barrica y vinos dulces: entre 10 y 12°C
  • Rosados y blancos jóvenes: entre 7 y 10°C

Descorchar la botella

No se necesita emplear mucha fuerza ni ser un experto profesional para descorchar correctamente una botella. Sólo necesitamos un buen sacacorchos, aunque hay formas alternativas. Los más cómodos son lo que incorporan un sencillo sistema de palancas en dos tiempos y un corta cápsulas.

Hay que intentar no mover mucho la botella. Se trata de evitar que las posibles partículas o posos que tenga el vino queden en suspensión. Además, debemos cortar la cápsula de la botella por debajo del reborde de la botella justo por debajo de la boca. Se trata del recoge gotas.

Tenemos que clavar el sacacorchos en el centro del corcho, para evitar que se rompa. Y ojo, nunca atravesemos el tapón por completo o nos arriesgamos a que caigan restos de corcho al vino. Al hacer fuerza, debemos conseguir que el corcho gire, para que entre aire en la botella (eso nos ayuda a sacar el corcho). Luego solo queda limpiar el cuello de la botella.

Decantar el vino

Decantador de vino.
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WIKIPEDIA/Geoff Parsons

Decantar un vino es pasarlo de la botella a otro recipiente, el decantador. Este paso no va a ser necesario en la mayoría de las ocasiones. Sólo necesitan oxígeno, y por ello se decantan, los vinos de más edad, como los Reserva o Gran Reserva.

El cierto aroma a humedad que pueden desprender desaparece tras unos minutos de contacto con el aire. De ese modo podemos percibir todo lo bueno que ese vino ha generado con los años sin que la humedad lo impida.

Además, en el fondo de las botellas de los vinos con muchos años suelen aparecer posos. Estas partículas precipitadas no son malas, pero pueden molestarnos a la hora de disfrutar del vino. Si descantamos ese vino, ayudamos a que los posos no estén en suspensión sino que queden en el fondo de la botella, lejos ya de nuevo recipiente.

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