Jeffrey Dean Morgan: "No me siento cómodo interpretando al malo, pero es muy liberador"

Hollywood pasó de él durante 20 años, pero nunca arrojó la toalla. Gracias a Shonda Rhimes y ‘Anatomía de grey’, el actor encontró el éxito en ‘The Walking Dead’. ahora estrena ‘Ruega por nosotros’.
Jeffrey Dean Morgan en 'The Walking Dead'
Jeffrey Dean Morgan en 'The Walking Dead'
Cinemanía

El paciente sexy. Tumbado en una cama de hospital con su pijama de lunares. Conquistando a Izzie Stevens (Katherine Heigl) y dejando a miles de fans destrozados en uno de esos finales por los que Shonda Rhimes y Anatomía de Grey son lo que son: la muerte repentina de Denny Duquete. “Aquello fue lo que me puso en el mapa. Un final doloroso para mí y para la serie”, dice siempre Jeffrey Dean Morgan (Seattle, 1966).

Los 23 episodios en los que interpretó a aquel carismático enfermo, entre 2006 y 2009, le dieron la oportunidad que le habían negado en Hollywood durante 20 años. Fue abandonar el Seattle Grace Hospital y descubrió que ni era “tan viejo”, ni tenía tan “poco talento”, como le soltó su primer manager cuando le echó solo unos meses antes de este despegue.

Morgan recuerda que tendría unos nueve años cuando salió por primera vez en una obra de teatro: “Era el protagonista pero solo tenía que hacerme el dormido todo el rato”, se ríe. No le interesó nada la experiencia. 

15 años después acompañó a su mejor amigo, como extra, a una película. Siguió sin interesarle. “No tenía ninguna intención de ser actor. Yo era un artista, me gustaba ir de artista. Pintaba cuadros y los vendía en bares para pagar el alquiler”, relata, y confiesa que hace mucho tiempo que no ha vuelto a sujetar un pincel.

Pero la vida le siguió llevando la contraria y conduciendo hacia la interpretación. Acompañó a un amigo en su mudanza a Los Ángeles y a los cuatro días de estar allí decidió quedarse, animado por una directora de casting que le dijo que tenía futuro. Se lo creyó. 

“Y me pasé los siguiente 20 años en el dique seco. Intentando averiguar cómo ganarme la vida y alimentar a mi perro. Sin educación, sin nada. Había puesto todos los huevos en una única cesta”, recuerda resignado.

Sin embargo, todos esos reveses solo le animaron a pelear un poco más por un lugar en la industria. Y como siempre ocurre, le llegó de la noche a la mañana. Tras el culebrón hospitalario, el cine le quiso como nuevo galán de historias románticas (Posdata: Te quiero, Marido por sorpresa), con muchas admiradoras al otro lado de la pantalla.

Así que Morgan, siempre un poco rebelde, se sacudió el carisma donjuanesco y decidió aceptar el reto de convertirse en Edward Blake, el Comediante, uno de los antihéroes de Watchmen, con el feo hábito de fumar puros, en la adaptación de Zack Snyder (2009).

En la pantalla grande, probablemente, ese sigue siendo su gran proyecto. Porque ha sido en televisión donde se ha consolidado como estrella mundial. Como ese investigador privado que casi convence a Alicia Florrick en The Good Wife. O como el vengativo padre de Supernatural. O en episodios sueltos, pero claves en Weeds, Shameless y The O.C.

Todos juntos le han ido llevando al gran personaje de su currículum hasta ahora: Negan, líder de los Salvadores, en The Walking Dead. Un personaje que ya sabía que acabaría interpretando cinco años antes de llegar a terreno zombie en el set de Georgia.

“Estaba en la Comic-Con de San Diego y alguien me trajo el nuevo cómic de Robert Kirkman, The Walking Dead era una de las pocas series que yo seguía por aquel entonces. Esta persona me dijo: ‘Hay un nuevo personaje, Negan, deberías interpretarlo’. Corte a cinco años después, estoy rodando The Good Wife y me llama mi agente, que me quieren en The Walking Dead, pero que no sabe para qué personaje. Yo sí lo sabía: ‘Era el jodido Negan”, explica.

“Será un villano, pero no lo veo así, no diré que me siento cómodo interpretando al malo, pero sí es liberador. Negan es un hijo de puta, pero también tiene partes adorables”. 44 episodios después (y los que le quedan hasta el final de la serie, esperemos), Morgan está más que satisfecho con la vida que Negan le ha regalado: vive en una granja al norte de Nueva York, con su mujer, sus dos hijos, sus gallinas y tiene una encantadora tienda de caramelos de pueblo con su amigo Paul Rudd. 

Ahora, Mogrgan estrena Ruega por nosotros. Producida por Sam Raimi, y debut como director del guionista de La bella y la bestia, Evan Spiliotopoulos, la cinta sigue los milagros de Alice (Cricket Brown), una chica que asegura haber visto a la Virgen y obrar milagros en su nombre. 

Jeffrey Dean Morgan es el periodista dispuesto a desmontar su historia o a encumbrarla, según los lectores pidan, pero en su investigación se encuentra con que las sagradas circunstancias puede que sean más demoníacas que celestiales.

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