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[Seminci 2021]: ‘Libertad’, la hija de la criada

Clara Roquet inaugura el certamen con una historia de iniciación que se interroga por las condiciones que nos permiten ser libres. 
Fotograma de 'Libertad'
Fotograma de 'Libertad'

“Nunca he vuelto a tener amigos como los que tuve cuando tenía 12 años. Dios mío, ¿los tiene alguien?”, escribía un Gordie LaChance adulto en el corolario de Cuenta conmigo. Envueltas en nostalgia y rabia, estas dos frases, salidas del verbo de Stephen King, han golpeado de diversas maneras muchas películas de iniciación adolescente, aunque en el relato de King revelaban esa edad como límite antes de que las barreras de sociales y clase se impusieran y separaran para siempre a los chavales.

Libertad, el debut en el largo de Clara Roquet que acaba de inaugurar la Seminci 2021, se mueve en unas coordenadas similares: un verano y una amistad entre dos adolescentes de procedencia social opuesta. Nora es una chica bien que está dejando atrás la infancia, y Libertad, la hija de la criada de la familia de Nora, una chica migrante que acaba de llegar de Colombia a esa casa veraniega después de 10 años sin ver a su madre. Ese mes de agosto se harán amigas: reirán, descubrirán el mundo juntas y también se harán daño.

Más allá de contarnos esa amistad, Libertad es también el estudio de la mirada del privilegio. Casi toda la película se posiciona desde la mirada de Nora, quien está descubriendo los matices del mundo, para bien y para mal. A través de sus ojos conocemos a Libertad, y lo que su nombre conlleva: una cierta idea de posibilidades, un vendaval sensual, el miedo a perder lo que quieres, el poder para controlar y someter a los demás.

Mediante un notable naturalismo marca de la casa de las jóvenes cineastas catalanas –que Ana Pfaff se haya ocupado del montaje tiene, sin duda, mucho que ver–, Roquet saca punta a un guion de su propio cuño que recoge muy bien las ansiedades contemporáneas sobre la diferencia de clases, pero que al mismo tiempo se deja seducir por las increíbles presencias e interpretaciones del tándem protagonista, formado por María Morera y Nicolle García.

Las protagonistas de 'Libertad'
Las protagonistas de 'Libertad'

Igual de notable es el uso de los espacios en la película. Filmada en su mayoría en una gran casa de verano burguesa de la Costa Brava –una de soñadas casas setenteras que ocupan las laderas de S’Agaró, Calella o L’Estartit–, la fotografía de Gris Jordana encierra de manera muy sutil a esa familia burguesa en su Marienbad particular, una burbuja de comodidades desde la que proteger a la estirpe.

Películas recientes como Una segunda madre, Anna Muylaert, o Verano en Brooklyn, de Ira Sachs, han trabajado asimismo la mirada del privilegio y la amistad adolescente con las diferencias de clase como eje, pero una de las virtudes de Libertad es situar de manera frontal esas inquietudes en el ámbito del deseo y frustraciones femeninas.

No obstante, el objetivo último de Libertad no es elaborar una radiografía de la condición de ser mujer a partir de las chicas y de las relaciones maternofiliales que se establecen en la cinta, sino más bien insistir en cuáles son las condiciones materiales y de género que limitan nuestras posibilidades de decidir, es decir, de ser verdaderamente libres.

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