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[Seminci 2021] ‘Compartimento nº 6’: vodka y petroglifos en el tren del círculo polar

Juho Kuosmanen le da la vuelta a los romances ferroviarios con su historia sobre una estudiante finesa de arqueología y un rudo minero ruso viajando hacia el ártico.
Compartimento nº6
Compartimento nº6
Cinemanía

A pesar de que el actual sistema ferroviario se encuentra polarizado –y vulgarizado– entre la alta velocidad y los Cercanías electrificados –¡e incluso de gasóleo!–, todavía sigue sin existir un medio de transporte tan romántico como el tren, vehículo cuyo traqueteo ha cruzado siglos y ha llegado a los límites del mundo. 

Hacia uno de sus confines se dirigen los protagonistas de Compartimento nº 6, la nueva película del finlandés Juho Kuosmanen, compartiendo camarote y limando asperezas iniciales para acabar, como se dice, encontrándose a sí mismos.

Compartimento nº 6 podría verse como una suerte de Antes del amanecer eslava, más arisca, más regada en vodka y más teñida de blanco, pero la peculiar historia de amor y amistad que ha trenzado Kuosmanen nos habla con una autenticidad desarmante de una relación imposible: de dos contrarios que se odian, se buscan, se rechazan, se reencuentran y, sin duda, se echarán de menos toda vez que vuelvan a separarse. Un carrusel de sentimientos que viaja en segunda clase y que avanza al vaivén de las vías.

Un misterio romántico inalcanzable, como esos petroglifos, dibujos milenarios tallados en piedra, que pretende encontrar la protagonista, Laura (Seidi Haarla), una joven finesa que estudia arqueología y que viaja de Moscú a Murmansk, en el Ártico, para ver por sí misma esas reliquias del lenguaje y del arte humano.

Más terrenales son los motivos de su insospechado partenaire, Ljoha (Yuriy Borisov), un brusco minero ruso que viaja por trabajo. Un tipo barullero, tan esquivo como sensible, un alma frágil escondida tras su fachada barriobajera. 

Compartimento nº6
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Cinemanía

La escena en que ella, tras varios dimes y diretes, le regala durante una cena el dibujo de su rostro que le ha hecho mientras él dormía encapsula en una serie de planos y contraplanos la verdad de ese inesperado amor fou: la inocencia de sus sentimientos, la imposibilidad de su materialización.

Filmada en 35 mm con trenes reales de los años 90 en movimiento como escenario –ya que la película se ubica en esa década–, Compartimento nº 6 recupera la fotogenia del ferrocarril como escenario y como medio que precipita el viaje, físico y emocional, de sus protagonistas. 

Sin gente parloteando por el móvil y sin un destino concreto, Laura y Ljoha emprenden un trayecto hacia el fin del mundo solo para regresar sabiendo cómo es acercarse al otro y descubrir su belleza. No hay viaje más hermoso ni que valga más la pena.

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