Salma Hayek relata cómo fue su traumática escena sexual en 'Desperado'

La actriz de origen mexicano participó en la película de Robert Rodríguez en 1995 junto a Antonio Banderas. 
Salma Hayek y Antonio Banderas en 'Desperado'
Salma Hayek y Antonio Banderas en 'Desperado'
Cinemanía

La imagen de Salma Hayek en la gran pantalla en diversas ocasiones ha sido ligada a la de una femme fatale, con altas dosis de erotismo y una atracción irremediable. En el colectivo cinéfilo continúan muy presentes su baile sensual en la Teta Enroscada de Abierto hasta el amanecer o la escena subida de tono de Desperado. Por ello, las últimas declaraciones de la actriz han sorprendido al señalar que, pese a la apariencia cómoda de esta última escena citada, fue una experiencia totalmente traumática.

Pongámonos en contexto. Dos jovencísimos Salma Hayek y Antonio Banderas coprotagonizaban el título de Robert Rodríguez (Alita, Sin City, Spy Kids) en 1995, un filme que recuperaba una vez más la figura del Mariachi creado para la película del cineasta en 1992. Junto al actor, la presencia de su partner in crime Carolina (Hayek). Ambos protagonizarían así una de las escenas más ardientes de los 90. Guitarra de por medio. 

A pesar de la aparente fluidez de la escena de Desperado, el rodaje de la secuencia fue muy desagradable para la actriz, como ha explicado recientemente en el podcast Armchair Expert. Aunque Hayek dejaba claro que en ningún caso fue culpa de Banderas y Rodríguez, quienes fueron siempre "increíbles" con ella. 

La escena sexual fue rodada a puerta cerrada con muy pocas personas delante, encontrándose entre estas el director, el otro implicado en cuestión y la esposa del cineasta por aquel entonces y productora (reconvertida en mejor amiga de Hayek)Elizabeth Avellán. "Cuando íbamos a rodar, comencé a sollozar. Diciendo a los otros tres: 'no sé si puedo hacerlo. Estoy asustada". 

"Una de las cosas por las que estaba asustada era Antonio. Él era una absoluto caballero y tan agradable, y todavía somos muy amigos, pero él era muy libre. Así que me asustó que para él fuera como si nada", narra la actriz sobre el momento. "Comencé a llorar y fue como: 'Oh, Dios mío. Me estás haciendo sentir horrible'. Y estaba tan avergonzada que seguía llorando". 

Hayek califica la experiencia como traumática, pero recalca en diversas ocasiones que "nunca la presionaron" y que los presentes fueron unos caballeros en todo momento. Sin embargo, el pensamiento de que su familia iba a ver eso sacudió la mente de Hayek.  

La actriz de origen mexicano por fin conseguiría quitarse la toalla que llevaba encima "durante dos segundos", para comenzar a llorar de nuevo. “Hicimos lo mejor que pudimos hacer en ese momento. Eran tan magníficos, este grupo de tres personas". Finalmente, su familia vería la película y abandonarían momentáneamente el cine en esa secuencia para después volver y señalar que ellos siempre estarían 'orgullosos' de ella. 

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