La historia real de ‘Las nadadoras’: la película sobre las deportistas afectadas por la guerra de Siria

El filme de Netflix aborda la trágica vida de las hermanas refugiadas Yusra y Sara Mardini.
'Las nadadoras'
'Las nadadoras'
Netflix

La vida de las hermanas Yusra y Sara Mardini sufrió un verdadero varapalo con el estallido de la Guerra Civil Siria. El sueño de ambas siempre fue acudir como nadadoras a los Juegos Olímpicos, pero la contienda dificultó su meta en la ciudad de Damasco, provocando su huida como refugiadas. Una historia que ahora recoge Las nadadoras, el nuevo filme de Netflix dirigido por Sally El Hosaini.

Las actrices Nathalie Issa (Souvenir inoubliable d'un ami) y Manal Issa (Peur de rien) se introducen en la piel de estas dos hermanas. Durante años, ambas compitieron para el Comité Olímpico Sirio, donde Yusray despuntó especialmente. En 2012, la joven representó al país hasta en tres modalidades diferentes en los Campeonatos Mundiales de Natación FNA.

Con la llegada de la guerra a Siria, la casa de las jóvenes Mardini fue destruida y ambas se vieron obligadas a abandonar su hogar en 2015. Después de una breve estancia en Líbano y su llegada a Turquía, ambas intentaron acceder  a Grecia en un bote, tras un acuerdo con un contrabandista.

Una embarcación dispuestada para menos de una decena de personas, que trasladó hasta a 20 personas. Los guardacostas vieron su operación y obligaron a los refugiados a regresar a tierras turcas, pero finalmente pasaron inadvertidos. Sin embargo, la mala suerte hizo que el motor les fallara en mitad del mar Egeo.  

A partir de entonces, unas heroicas hermanas decidieron empujar el bote, junto a otra dos personas que sabían nadar también, para salvar la vida de todos los presentes. Un braceo que se produjo durante tres horas y por el que lograron llegar a la isla de Lesbos. Una historia de superación que permitiría que ambas accedieran a Europa, donde se asentaron finalmente en Berlín (Alemania) y se reencontraron con sus padres. 

Finalmente, Yusra (24) formó parte del equipo de Atletas Olímpicos Refugiados, al que representó en los Juegos Olímpicos de 2016, en Río de Janeiro, y de 2020, en Tokio. En la ciudad asiática incluso fue la abandera de esta federación y en la actualidad ha sido nacionalizada como alemana.

Además, la refugiada también fue nombrada Embajadora de Buena Voluntad más joven de ACNUR en 2017, ha conseguido reunirse con grandes líderes como mundiales como el Papa y ha escrito incluso su propio libro, Mariposa: De refugiada a nadadora olímpica. Mi historia de superación y esperanza. 

Por su parte, Sara (27) ayuda actualmente a Free Humanitarians, una organización de rescate griega que ha ayudado a miles de solicitantes de asilo que huían del conflicto armado. Pese a la prometedora carrera de Sara y su posible presencia también como deportista olímpica, la siria se vio obligada a dejar la natación después de sufrir una grave lesión en el hombro, durante su estancia en Alemania. 

En 2018, la joven fue arrestada como activista en defensa de los refugiados en la isla de Lesbos, acusada de espionaje, contrabando y organización criminal, lo que hizo que pasara tres meses en prisión. Unos cargos por lo que Amnistía Internacional luchó para que fueran retirados. La historia de una verdadera superviviente que conocemos ahora junto a la de su hermana, en el nuevo filme de Netflix. 

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