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‘Fragmentos de una mujer’: el nacimiento de Vanessa Kirby

23 minutos de plano secuencia de un parto: Vanessa Kirby merece todos los aplausos recibidos.
Pieces of a Woman
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Mucha investigación, hablar con madres, con matronas, con doulas, ver documentales, vídeos… La actriz Vanessa Kirby, conocida hasta ahora por su papel en las primeras temporadas de The Crown, nunca ha dado a luz. Tuvo mucho que investigar para entender y transmitir el reto que le proponían en Fragmentos de una mujer el director Kornél Mundruczo y la guionista Kata Wéber (ambos colaboradores en White God y Jupiter’s Moon) de llevar a la pantalla a una madre que da a luz al principio de la película, un parto en casa de 23 minutos de plano secuencia.

Un día de ensayos, dos días de rodaje y cuatro tomas necesitó la actriz británica para conseguir esta secuencia que sitúa al espectador en un estado de angustia, desasosiego, felicidad, dolor… Como un parto. Kirby, acompañada de Shia LaBeouf, amor puro parece. Llega la matrona, todo sigue bien, todo es bonito y difícil, gritos, lágrimas, risas. La vida. Y de repente… Corte a negro. 

No ha pasado ni un mes, ella vuelve al trabajo, él quiere devolver el coche familiar que compraron. La madre de ella (maravillosa Ellen Burstyn) quiere denunciar a la matrona. Martha (Kirby) solo quiere donar el cuerpo de su hija a la ciencia. No llora, solo sufre, está perdida.

Fragmentos de una mujer se divide narrativamente en meses, cada mes, es un pequeño episodio en el luto de la pareja, que se va separando, se va amargando, son distintas formas de llevar un duelo. El de ella es físico, haber tenido un hijo sin en realidad poder tenerlo en tus brazos, mientras los demás quieren que vaya más rápido. No hay mucha información de cómo eran antes los dos antes, claramente ella es de mejor familia, en la que él encajaba mal, con un pasado alcohólico, un trabajo no cualificado. La suegra hace tiempo que quería verle lejos.

Aunque el resto del filme no está a la altura de la secuencia inicial es un doloroso retrato de esa pérdida, de esa imposibilidad de volver a una vida normal, si es que había normalidad, si es que la quiere. Y no hay necesidad de buscar culpables en un drama así. Ni de salirse por tangentes adúlteras. La frialdad posterior es en la que ella se siente, hasta que estalla. 

¿Le falta emoción? Quizá, pero, sin duda, la película es esta actriz. Es Vanessa Kirby en uno de esos papeles que marcan una carrera. La Copa Volpi de Venecia ya lo ha dejado patente.

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