Una familia de directores y una niña en un campo de palomitas: descubre cómo nació 'Cazafantasmas: Más allá'

Jason Reitman siempre dijo que no seguiría los pasos de su padre y sin embargo ha terminado haciendo su película más personal, que se estrena este 3 de diciembre en cines.
Imagen de 'Cazafantasmas: Más allá'
Imagen de 'Cazafantasmas: Más allá'
Cinemanía

Érase una vez un chico de siete años con un padre al que no veía tanto como el resto de sus amigos. Un día fue a visitarlo al rodaje de su nueva película, porque su padre era director de cine, y se contagió de la magia y pasión que este derrochaba con solo unos mugrientos trajes, un coche fúnebre y unas pistolas de lo más extravagantes

Aquel niño creció perdidamente embelesado con todo lo que rodeaba a Los cazafantasmas, pero cuando se hizo mayor y pasó de estudiar Psicología en Nueva York a Escritura Creativa en California, decidió que las películas que haría no serían en absoluto como las de su padre. Lo que no sabía aquel cineasta en ciernes es que, lo quisiera o no, Los cazafantasmas ya formaba parte de él. 

Creo que hacer cine en muchas ocasiones consiste en entender de dónde venimos y hacia dónde vamos. Estas son las dos cosas que los cineastas estamos constantemente intentando resolver, quiénes somos y en qué nos convertiremos”, comenta aquel chico, convertido ahora en Jason Reitman, prestigioso director de cine indie que, sin embargo, ha acabado firmando su primera película pensada para el gran público, Cazafantasmas: Más allá. A quién iban a llamar si no.

Jason Reitman reúne a la familia en la primera imagen de 'Cazafantasmas 3'
Jason Reitman reúne a la familia en la primera imagen de 'Cazafantasmas 3'

Pero muchos se preguntarán, ¿cómo un director de dramas sobre la natalidad (Juno, Tully), sobre la crisis existencial de enfrentarse con el pasado (Young Adult) o sobre el funcionamiento de grandes corporaciones (Gracias por fumar, Up in the Air) ha llegado a dirigir una película sobre niños persiguiendo fantasmas con música ochentera de fondo? 

Pues bien, todo comenzó con una imagen. “Hace unos diez años, tuve la visión de una chica disparando un generador de protones en un campo de maíz del que de repente comenzaban a volar palomitas que ella iba atrapando y comiendo. Era una de esas imágenes que uno no sabe qué hacer con ellas”, comenta el cineasta nacido en Montreal. Pero esa imagen, como el primer borrador de Dan Aykroyd para Los cazafantasmas, iba a necesitar de tiempo para coger forma.

Nostalgia de protones

La idea que Aykroyd le llevó a Ivan Reitman, padre de Jason y director de las dos primeras partes, era de lo más disparatada. Ambientada en el futuro y transcurriendo en distintas dimensiones, aquel borrador era el de un filme que “un físico podría disfrutar más que el público”, según Aykroyd, y que era “prácticamente irrealizable”, según Reitman. No solo estaba lleno de elementos bizarros, sino que contaba además con la presencia de otro humorista de Saturday Night Live y buen amigo de Aykroyd, John Belushi

Fotograma de 'Cazafantasmas: Más allá'
Fotograma de 'Cazafantasmas: Más allá'
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Una tarde de marzo de 1982 en la que Aykroyd se encontraba puliendo el guión y pensando las mejores líneas de diálogo para su mejor amigo, recibió una llamada de Los Ángeles. John Belushi había muerto de sobredosis. Este hecho dejó completamente destrozado al actor, pero fue el impulso definitivo para terminar el guion, aunque fuera con otro cómico en el papel de Belushi, un tal Bill Murray. Aykroyd hizo que su fallecido amigo también estuviera presente a través del primer fantasma, el glotón Slimer (también llamado “Moquete”). Con otro gran cómico a su lado, el recuerdo del amigo al que merecía homenajear y la buena ayuda de Ivan Reitman, todo estaba preparado para hacer historia.

Volviendo a nuestra época, concretamente a 2014, encontramos a un Jason Reitman todavía madurando aquella imagen de la niña en el campo de maíz cuando otro infortunado suceso lo cambió todo: Harold Ramis, director de Atrapado en el tiempo pero sobre todo coguionista y protagonista de Los cazafantasmas, había muerto. El primer miembro del equipo, Egon Spengler, había dejado el mundo terrenal. Y, como en el caso de Belushi, fue ese el momento en el que Reitman encontró un motivo para seguir con su plan y recibir la ayuda de aquel que se la había dado treinta años antes a Aykroyd, su padre. Reitman ya sabía quién era la niña en el campo de maíz y por qué llevaba un generador de protones. Acababa de nacer Cazafantasmas: Más allá.

En un campo de maíz arranca precisamente la película. Pero no con una niña, sino con el cazafantasmas que abandonó Nueva York para continuar sus experimentos en una casa de campo. Años más tarde, una familia hereda esa misma casa. Callie (Carrie Coon) apenas puede pagar las facturas, por lo que ve en la repentina noticia de la muerte de su padre la excusa perfecta para coger a sus dos hijos, Trevor (Finn Wolfhard) y Phoebe (Mckenna Grace), y llevarlos a aquella destartalada granja en un pueblo perdido de Oklahoma, Summerville.

Primeras imágenes de 'Cazafantasmas 3'
Primeras imágenes de 'Cazafantasmas 3'

¡Adoro Summerville!

Cazafantasmas: Más allá sigue una estructura muy similar a su predecesora. “Queríamos usar la receta de la original y que tuviera todo tipo de cosas que los fans pudieran recordar: el coche, el generador de protones, los trajes… es como un capítulo más en la historia”, explica Reitman. Lo que no dice el director de Juno es que su película tiene casi tanto o más que ver con el cine ochentero de Amblin (principalmente Spielberg pero también están Los Goonies o Gremlins en esos minimalvaviscos sembrando el caos) que con el filme de 1984. 

Está todo: la madre coraje que busca dejar atrás su antigua vida, el joven en pleno proceso de madurez y la niña nerd que encuentra en otro fan de la ciencia su mejor compañía, todos ellos con un Paul Rudd como profesor chiflado y alivio cómico mediante. En definitiva, una familia marcada por la figura del padre ausente y que en su nueva y apacible vida en Summerville encontrarán una serie de aventuras y peligros que los harán unirse más que nunca.

Con todos esos ingredientes, es difícil no atisbar que estamos realmente ante la película más personal de Jason Reitman, aquella en la que ha puesto parte de su cine anterior pero revelando la cara hasta ahora menos conocida, la de un hijo que no veía a su padre todo lo que deseaba pero que inevitablemente terminó siguiendo su camino. “Ser el hijo de un director, de alguien que está tan obsesionado con su trabajo, es algo muy complicado”, reconoce el cineasta.

Fotograma de 'Cazafantasmas: Más allá'
Fotograma de 'Cazafantasmas: Más allá'
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Quizá por ello con esta película no solo se haya propuesto rendir un homenaje al fallecido Harold Ramis, colaborar con su padre y hacer las paces con su pasado, sino también construir un nuevo futuro a través de él, y no estamos hablando del universo Cazafantasmas. Josephine Reitman, su hija de 15 años, ha estado con él durante todo el rodaje, e incluso fue la primera en subirse al renovado Ecto-1. No sabemos qué hizo con el generador de protones y si comió palomitas en el campo de maíz, pero sí que la historia se repite y, al final, todo queda en familia.

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