Así era el 2018 que nos enseñó 'Rollerball'

En 1975, 'Rollerball', la cinta de ciencia ficción dirigida por Norman Jewison, ya se planteó cómo sería el 2018 que ahora empezamos
Así era el 2018 que nos enseñó 'Rollerball'
Así era el 2018 que nos enseñó 'Rollerball'

No son muchas las distopías que pusieron el 2018 como año en el que transcurría su acción, pero entre las pocas que hay está Rollerball, la película basada en un relato de William Harrison, un escritor poco prolífico que terminiaría firmando la novelización de Brubaker.

Cuando Rollerball se lanzó a los cines corría 1975, y aunque el cartel de la película decía que "transcurría" en un futuro no muy lejano, lo cierto es que en 1975 se veía el año que ahora empezamos como una fecha imposible de alcanzar.

¿Y cómo era el 2018 de Rollerball?

Pues muy deprimente, claro, como marcan los cánones de la distopía. En un planteamiento clásico del género, el mundo estaba gobernado por una corporación empresarial, y cada una de las compañías que pertenecen a ella se enfrentan en el juego que da nombre a la película.

Lo curioso es que ese juego ha sustituido a todos los demás deportes, así como a la guerra, con lo que en la película nos encontramos un 2018 en el que, no hay Champions League, pero tampoco hay guerra en Siria. Eso sí, el sustituto de ambos es un deporte en el que la violencia se ha ido imponiendo a lo largo de los años y en el que va a permitirse el asesinato.

La película, además, y esta es una de las grandes contribuciones de la película al género, pone en pie una sociedad en la que lo importante es el grupo y lo que debe hacer el deporte es enseñar lo inútil que es el esfuerzo en solitario y el individualismo.

Eso sí, lo de la adicción a la televisión, lo clava.

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