Crítica de 'Mantícora'

Imagen de 'Mantícora'
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Cinemanía
Valoración:

Un peliagudo retrato de personaje que lidia con el tabú y el horror ante la negrura de la propia alma es la película de Carlos Vermut más depurada y atrevida hasta la fecha. Desde siempre el terreno del director madrileño ha sido el del gran cine de las palabras, las imágenes y los gestos, así que se puede argumentar que conocer la perturbación que estalla en el protagonista Julián (soberbio Nacho Sánchez, interpretación que marca una carrera) tras intervenir en el rescate de un incendio no resta nada a la experiencia de incomodidad máxima que supone el desarrollo del filme. Con todo, no se revelará en este texto.

Igual que en Magical Girl el fuera de campo llevaba a cada espectador a lidiar en los confines de su depravada imaginación con lo que le ocurría al personaje de Bárbara Lennie dentro de cierta habitación, en Mantícora el off visual de unas gafas de realidad virtual sirve para (no) mostrar cómo este modelador 3D de videojuegos desfoga las llamas de deseo sexual que dejan su moralidad consumida en brasas de lucha interior y angustiosos ataques de pánico.

Vermut parece más consciente que nunca de lo que enseña y lo que deja fuera de encuadres muy comedidos. Hay una sobriedad exquisita, cero música extradiegética (muy punzantes silencios) y mucha cámara fija en torno a mesas de trabajo, bares y comedores; espacios fotografiados con naturalismo por Alana Mejía González y recortados por el montaje lleno de cadencias melódicas de Emma Tusell.

Allí tienen lugar los diálogos más lacónicos y apagados que se han escrito nunca para escenificar el nacimiento de una historia de amor. Vemos germinar, agazapados entre el pavor y la ansiedad, lo que crece entre Julián y la magnética Diana (una revelación llamada Zoe Stein), subversión de la manic pixie dream girl de cabello corto que baila descalza en las discotecas. Un álgido deambular por escenas de costumbrismo afectivo madrileño que no desentonarían en una de Jonás Trueba, bajo las que late inmisericorde un trasfondo perverso fundamentado en la instrumentalización del otro.

Aunque Mantícora contiene una retorcidísima vuelta de tuerca a la romántica reconstrucción de fantasmas de Vértigo (visita a museo incluida; no por nada la sala de las pinturas negras de Goya) y una conclusión que pondría los pelos de punta a la pareja de El hilo invisible, no quiere que la oscuridad de su tragedia lo devore todo. En algún momento, la película llega a creer, igual que el protagonista, que la felicidad es posible. Que las bestias pueden ser desterradas a las tinieblas. 

El devenir de los acontecimientos es más sombrío. Vermut lo relata de manera inflexible y, de nuevo, depurada con tremenda maestría armonizando todos los elementos narrativos: del montaje (elipsis pacíficas hasta llegar a un plano secuencia ‘rumano’ de corazón en el puño) al diseño de vestuario (los significativos cambios en la ropa de Diana) y la tensión insoportable de la empatía.

Esta firme candidata a ser la mejor película española menos fácil de recomendar en un año proclive a la inflación elogiosa de nuestro cine no escabulle su desembocadura en una imagen de sublime ambigüedad. Entre la condena y la clemencia, la tempestad cruel y la gracia amarga. Para asomarnos a un abismo así escribía novelas Dostoievski, distorsionaba las pinceladas de sus cuadros Goya o hace películas Vermut.

FICHA TÉCNICA

Póster de 'Mantícora'
  • Director:

    Carlos Vermut

  • Género:

    Drama. Thriller

  • País:

    España

  • Sinopsis:

    El veinteañero Julián es un exitoso diseñador de videojuegos que vive atormentado por un oscuro secreto. Cuando Diana aparece en su vida, Julián sentirá cercana la oportunidad de ser feliz.

  • Guion: Carlos Vermut

  • Duración: 115 min.

  • Reparto: Nacho Sánchez, Zoe Stein, Catalina Sopelana.

  • Veredicto: Encontrarás monstruos en la obra más turbadora de Carlos Vermut.

  • Distribuidora: BTeam Pictures

  • Estreno: 9/12/2022

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