EN COLABORACIÓN CON INSTITUTO PULEVA DE NUTRICIÓN

De la leche de vaca a las fórmulas infantiles: qué nutrientes necesitan los niños en cada etapa
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Ambas opciones pueden formar parte de la alimentación infantil a partir de la edad adecuada. PULEVA cuenta con distintas formulaciones adaptadas a las necesidades nutricionales de cada etapa
La nutrición durante los primeros años de la vida de los niños es un factor fundamental. En la infancia crecen y aprenden, a la vez que avanzan hacia una alimentación más variada. Sin embargo, no todos los niños comen igual ni todas las dietas infantiles aportan los nutrientes en las cantidades adecuadas. En algunos casos, se producen ingestas insuficientes de nutrientes relevantes como el hierro, la vitamina D o determinados ácidos grasos. Al mismo tiempo, el consumo de proteínas puede situarse por encima de lo recomendado.
La leche materna es el mejor alimento para los lactantes, de forma exclusiva durante los primeros seis meses de vida y, en adelante, en el contexto de una dieta progresivamente diversificada. Alrededor de los doce meses, la mayoría de los niños puede consumir los principales grupos de alimentos de la dieta familiar, adaptando las cantidades a sus necesidades. Las leches formuladas para la infancia pueden ayudar a complementar la alimentación, aportando nutrientes relevantes y adaptando su perfil nutricional a cada edad.
Sin embargo, la transición hacia la alimentación familiar no garantiza siempre una ingesta nutricional adecuada. El reto no consiste únicamente en que el niño coma suficiente. También importa la variedad, la calidad y los nutrientes que aporta su alimentación diaria. Por eso, durante esta etapa es especialmente importante identificar qué aporta ya la dieta y qué nutrientes puede ser necesario reforzar.
¿Qué nutrientes requieren especial atención?
Entre los nutrientes clave durante la infancia destacan el hierro, la vitamina D, los omega-3, el calcio y el yodo. Al elegir alimentos infantiles también es importante revisar su contenido en azúcares: la OMS recomienda evitar los azúcares añadidos y la EFSA ha puesto de manifiesto la variedad de formulaciones existentes. Por ello, conviene leer el etiquetado y optar por productos con un perfil nutricional adaptado a las necesidades infantiles.
En cuanto a las proteínas, no se trata de reducirlas, sino de aportar la cantidad adecuada en cada etapa y priorizar su calidad nutricional. Las proteínas de la leche y el huevo destacan por su calidad, por lo que deben formar parte de una dieta infantil equilibrada.
¿Es necesario el consumo de leche adaptada a partir de un año?
Un niño sano que sigue una alimentación equilibrada puede obtener los nutrientes necesarios. No obstante, una leche de crecimiento puede ser una opción útil para complementar la dieta. Su principal interés es que está formulada para aportar nutrientes relevantes durante la infancia, como hierro, vitamina D o ácidos grasos omega-3 (especialmente DHA), y suele presentar un contenido de proteína más ajustado que la leche de vaca.
La evidencia disponible también apunta a que las fórmulas fortificadas pueden facilitar la incorporación de algunos micronutrientes. En el estudio EsNuPI, los niños que consumían leches adaptadas presentaban una mayor ingesta de DHA, vitamina D y omega-3. Al tratarse de un estudio observacional, estos resultados muestran asociaciones y no permiten establecer una relación de causa-efecto, pero respaldan el papel de estas fórmulas como complemento de una alimentación equilibrada.
¿Qué diferencia existe entre la leche de vaca y la leche de crecimiento?
Desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) se pone el énfasis, primero en la superioridad de la leche materna y también en la necesidad de establecer una alimentación diversa y equilibrada, que incluye la leche animal entre las opciones alimentarias a partir de la edad correspondiente. Una leche adaptada puede contribuir a completar ese menú.Una leche de crecimiento está formulada específicamente para niños pequeños y puede:
- Aportar hierro y vitamina D en cantidades superiores a una leche de vaca no fortificada.
- Incorporar ácidos grasos omega-3, como el DHA.
- Mantener un aporte relevante de calcio.
- Ofrecer un contenido de proteína más ajustado.
- Complementar la dieta con otros micronutrientes.
No se trata de considerar un alimento bueno y otro malo, sino de valorar su composición y propósito nutricional. Además, no todas las leches de crecimiento son iguales: como señala EFSA, existe heterogeneidad entre las formulaciones. Por eso, conviene comparar su composición por 100 ml o por vaso y prestar atención a sus nutrientes y a la presencia de azúcares añadidos.
¿Qué opciones ofrece PULEVA en las distintas etapas de la infancia?
La gama infantil de PULEVA ofrece distintas formulaciones para acompañar la evolución de las necesidades nutricionales. Este planteamiento responde a una idea sencilla: cada etapa es diferente y la nutrición también puede adaptarse a ella.
- A partir de 6 meses- Puleva Peques 2: es una leche de continuación para bebés desde los seis meses cuando se utiliza alimentación con fórmula. Cabe destacar que en esta etapa la leche materna es el mejor alimento, y solo en aquellos casos en que la lactancia materna no sea posible, no resulte suficiente o no sea la opción elegida, Puleva Peques 2 se puede integrar en una dieta progresivamente diversificada y, según la información facilitada por la compañía, contiene DHA, hierro, calcio y 13 vitaminas. Su formato líquido permite servirla sin reconstituir polvo. Por su edad de utilización, debe diferenciarse de las leches de crecimiento

- De 1 a 3 años- Puleva Peques 3: Su fórmula aporta omega-3 DHA, hierro, calcio y 13 vitaminas. Puleva Peques 3 Original no contiene azúcares añadidos . Un vaso cubre el 38% de la cantidad diaria de referencia de hierro y proporciona 13 veces más que la leche de vaca. Está diseñada para complementar la alimentación y reforzar nutrientes clave durante esta etapa.

- A partir de 3 años – PULEVA MAX: aporta omega-3 DHA, hierro, calcio y 12 vitaminas. Además, Puleva MAX Original no contiene azúcares añadidos sin azúcares añadidos. Un vaso proporciona el 35% de la cantidad diaria de referencia de hierro y el 44 % de calcio.

¿Qué dicen los principales organismos científicos?
No existe una recomendación universal de utilizar leches de crecimiento para todos los niños. La OMS pone el énfasis en una alimentación diversa, equilibrada y nutricionalmente adecuada, e incluye la leche animal entre las opciones alimentarias a partir de la edad correspondiente.
Lo que sí se sabe es que un estudio EsNuPI, realizado con 1.448 niños en España, mostró que quienes consumían leches adaptadas o enriquecidas presentaban una mayor adecuación a determinadas recomendaciones nutricionales. Aunque estos resultados no demuestran que la leche sea la causa de estas diferencias, sí ponen de manifiesto que aún existen aspectos mejorables en la alimentación infantil y que estas leches adaptadas pueden contribuir a aumentar la ingesta de algunos nutrientes.
Por su parte, la EFSA considera que las fórmulas para niños pequeños no son necesarias de manera rutinaria. Sin embargo, reconoce que pueden utilizarse como estrategia para aumentar la ingesta de hierro, vitamina D y ácidos grasos omega-3, y reducir el aporte proteico frente a la leche de vaca no fortificada.
