10 hoteles con encanto para después de esquiar en los Pirineos

  • Disfrutar del entorno después de esquiar: esa es la propuesta de todos estos refugios de alta montaña que ofrecen calor y descanso a sus huéspedes.
  • Madera, piedra y pizarra predominan en su construcción. Algunos están casi a pie de pista y otros algo más separados para aportar tranquilidad a los viajeros.
  • El hotel de Messi en Baqueira, listo para inaugurar la temporada de esquí
Hotel Santa Cristina, muy cerca de Candanchú y Astún.
Hotel Santa Cristina, muy cerca de Candanchú y Astún.
Hotel Santa Cristina.

Hotel Santa Cristina Petit Spa (Huesca)

A solo cinco kilómetros del Col de Somport, paso natural hacia Francia por el Pirineo aragonés desde Jaca, este auténtico refugio de montaña fue allá por el siglo XIX un cuartel-aduana. Hoy no son los carabineros quienes lo habitan sino amantes de los deportes de nieve, ya que a solo unos pasos quedan las pistas de Candanchú y Astún. Su Habitación Premium tiene vistas impresionantes. También el Spa, con sauna y piscina cubierta. santacristina.es

Hotel Casa Irene (Lleida)

La Suite Cabana es la más romántica de sus habitaciones, con un jacuzzi integrado y unas excelentes vistas de la montaña. Situado en Artíes, junto a la estación de Baqueira-Beret, Casa Irene es todo un clásico de la zona, al más puro estilo de los chalets nórdicos. Disfrutar de la tarta de manzana que preparan en el restaurante al calor de la chimenea es todo un placer. Para los esquiadores, un consejo: un masaje en el Spa. hotelcasairene.com

Hotel Areulo
Hotel Areulo, antigua borda rehabilitada en el casco histórico de Cerler.
Hotel Areulo

Hotel Areulo (Huesca)

Piedra, pizarra y madera son los elementos que predominan en esta antigua borda rehabilitada con mimo en el casco histórico de Cerler, el pueblo más alto del Pirineo Aragonés, en el valle de Benasque. Hacia él y hacia el valle de Estós miran sus ocho habitaciones, desde las que podemos ver algunas ilustres cimas, como las Tucas d’Ixeia, el pico Perdiguero o el Gallinero. Es un hotel muy familiar. Para sentirse como en casa. areulo.com

Garós Ostau (Lleida)

En el idílico pueblo de Garòs, en la Val d’Aran, junto a una iglesia de origen románico del siglo XII, en una antigua borda. Estas son las coordenadas para encontrar este precioso hotelito a muy pocos kilómetros de la estación de esquí de Baqueira Beret. El día comienza con una tortilla recién hecha con pa amb tomàquet y termina durmiendo en sus cálidas habitaciones, ocho en total, con muebles y vigas de madera. garosostau.com

Onki Xin
Habitación del hotel navarro Onki Xin, cerca de la estación de esquí nórdico de Larra-Belagua.
Onki Xin

Onki Xin (Navarra)

Practicar esquí nórdico en las pistas de la estación Larra-Belagua es algo que pueden hacer los huéspedes de este hotel rural en Isaba, en el valle del Roncal, cuyo nombre quiere decir Bienvenidos en la vieja lengua del euskera roncalés. En sus nueve habitaciones encontramos detalles en madera y piedra, muebles antiguos y baldosas de barro hechas a mano. Ofrece también apartamentos para cuatro y seis personas. onkixin.com

Piedrafita Mountain (Huesca)

A 1.400 metros de altitud, en el valle del Tena, este es, según sus propietarios, “un lugar de paz”. Y de gran belleza, con vistas de 360 grados sobre los picos de Peña Telera. A un lado, la estación de esquí de Panticosa. Al otro, el Ibón de Piedrafita. Aquí no hay habitaciones sino ocho casas de madera con terraza para sentirse parte del paisaje. Hasta ellas se puede llegar en raquetas de nieve. piedrafitamountain.com

Viñas de Larrede
Viñas de Lárrede, a veinte minutos de Formigal-Panticosa.
(c)Sergio Padura

Viñas de Lárrede (Huesca)

A veinte minutos de la estación de Formigal-Panticosa, este hotel, en la comarca del Alto Gállego, es perfecto para aquellos que quieran deslizarse ladera abajo. Ofrece packs especiales, que incluyen alojamiento y cena, y alquiler de material de esquí para todos los niveles. La madera de alerce de Siberia da un toque de lo más acogedor. Para dormir, dos opciones: una de sus 17 habitaciones o un chalet con Spa independiente. hotelvinasdelarrede.es

El hotel Bernat de So organiza rutas gastronómicas.
El hotel Bernat de So organiza rutas gastronómicas.
Bernat de So

Bernat de So (Girona)

Este es el lugar perfecto para desconectar de todo. Algo que se consigue fácilmente al calor de la chimenea del salón o en cualquiera de sus habitaciones, algunas abuhardilladas y con terraza. Estamos en Llívia, a solo 15 minutos de hasta 18 estaciones de esquí. Aunque también podemos hacer senderismo, BTT, paseos a caballo… o incluso una ruta gastronómica, organizada por el propio hotel, para saborear auténtica cocina pirenaica. hotelbernatdeso.com

Hotel Intrêpid (Lleida)

Tómate un descanso. Eso es lo primero que se escucha en esta antigua casa de la Cerdanya, que conserva su estructura original. El estilo nórdico impera en las habitaciones, con espectaculares vistas a la naturaleza. Para sus huéspedes tienen de todo: talleres de yoga, alquiler de bicis, catas de vino, paseos en raquetas de nieve y esquí de montaña guiado. La estación de Masella queda a 25 minutos. intrepidhotel.com

Xalet de Taull
El Xalet de Taüll, con la torre de una iglesia románica al fondo.
Xalet de Taüll

El Xalet de Taüll (Lleida)

Los huéspedes aquí tienen una difícil elección: esquiar en las pistas de Boí Taüll, descubrir el Parque Nacional de Aigüestortes, visitar fascinantes iglesias románicas… Todo es posible porque este hotel, antigua casa pirenaica rehabilitada, abre sus puertas en el pueblo medieval de Taüll, en la Alta Ribagorza. Al abrir las ventanas de sus habitaciones de la primera planta la naturaleza se expande por cada rincón. elxaletdetaull.com

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