Montera peatonalización.La calle Montera lo tiene todo para emular a Preciados, la vía más cara de España. Es céntrica, comercial, de paso frecuente y, desde la pasada medianoche, peatonal.

La instalación junto a la Red de San Luis de las señales de tráfico, que impiden el paso a los 1.000 vehículos diarios que la cruzaban hasta ayer, marca el inicio de la peatonalización que el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, proyecta culminar -como ya anunció a principios de semana- con la renovación de su pavimentación, alumbrado y fachadas.

Las únicas excepciones a esta nueva prohibición son los residentes con plaza de garaje en la zona y los vehículos de carga y descarga, en este caso nada más que entre las 23.00 y las 11.00 horas, de lunes a viernes.

Dos calles cambian de sentido y una línea de autobús de itinerario
El cierre al tránsito rodado de esta calle llena de obras y prostitutas, por la que pasan diariamente más de 10.000 personas, tiene dos consecuencias prácticas. Las calles Jardines y Aduana cambiarán de sentido para facilitar el acceso al aparcamiento que hay en Carmen, y la línea 3 de autobús de la EMT modificará su itinerario.

Estos autobuses, que hacen el trayecto Puerta de Toledo-plaza de San Amaro y que giraban por Montera al llegar a la Red de San Luis, continuarán ahora por la Gran Vía y llegarán a la Puerta del Sol por Alcalá.

Una calle reformada

La adecuación urbanística, que llegará cuando finalicen las obras que Fomento ejecuta en la calle, afectará a un espacio de 5.500 metros cuadrados de superficie y 300 metros de longitud, y transformará Montera en un ámbito en el que el peatón será el absoluto protagonista.

Para conseguirlo, aceras y calzadas se van a situar a la misma cota, se va a incrementar la vegetación y se renovará el pavimento con la utilización de piedra y granito. La renovación alcanzará también a las redes de servicio y al mobiliario urbano.

Lo que piensan sus peatones:

Erika (38 años, prostituta). «La peatonalización traerá más Policía. Comprendo que los comerciantes no nos quieran aquí, pero deberían hacer un barrio rojo, como en Holanda. Yo trabajé allí y las vitrinas son más seguras que la calle».

César Torquemada (35 años, pte. de la Asociación de Vecinos y Comerciantes). «Por fin nos han escuchado. Peatonalizar Montera es un acierto. Nos esperan dos años de obras y prostitutas, pero el alcalde nos ha prometido más presión policial».

Marisa Olea (34 años, vecina). «El cierre al tráfico va a mejorar mucho nuestra calidad de vida porque tendremos que soportar menos ruido. No sé si cuando esta calle sea peatonal habrá menos prostitutas o muchísimas más que ahora».