Uno de york y queso, una ensalada verde y agua para beber. Rápido y ligero. Así es el menú que cada vez se impone con más fuerza en la sociedad por el escaso margen de tiempo que a veces deja el trabajo para comer, o porque sencillamente apetece. 


La rapidez también se puede encontrar en hamburgueserías. Sin embargo, la creciente preocupación por llevar una dieta equilibrada y evitar problemas de colesterol o diabetes ha hecho que proliferen restaurantes de comida rápida sana.


El primer competidor


Los establecimientos especializados en bocadillos fueron la primera gran alternativa a las hamburgueserías y pizzerías en los 80. Y se han adaptado a los nuevos gustos con ensaladas variadas.


«Prefiero estos establecimientos porque ves los ingredientes. Pero una hamburguesa vete tú a saber de qué está hecha», dice Ignacio Garriga, cliente de Bocatta.

El reino de lo verde


Los establecimientos donde reina lo verde tienen cada vez más adeptos. Es el caso de la cadena Fresh & Co. Silvia García acude con frecuencia a este restaurante porque «eliges el plato a tu gusto y puedes combinar una ensalada con un plato caliente, ya sea pasta o puré».


La moda de cuidar la flora intestinal de los comensales y hacer de ello un negocio rentable animó a los hermanos Felipe y Federico Mijares a abrir, en noviembre de 1997, la cadena Delinas, una de las pioneras del sector. Elabora una gran variedad de panes sin conservantes y salsas de ciruela o mango que no están condimentadas con aditivos químicos.  

 

Un bocado judicial


A finales de enero –por primera vez en la historia–, un tribunal norteamericano admitió la denuncia de dos adolescentes contra McDonald’s, compañía a la que culpan de provocar problemas de salud y obesidad. Reclaman por ello daños y perjuicios.  


Además de la comida y el restaurante elegido, cuando el estómago ruge, la higiene, la manera de cocinar y comer de todo sin excesos hacen que cualquier dieta sea saludable. Porque una pizza hecha en casa con tomate y queso  frescos también es sana.

Tres maneras de comer

‘Slow Food’ (comida lenta)  Esta asociación nació en Italia en 1986 para hacer frente a la comida rápida y defender el disfrute de la comida con tiempo. Organizan cada dos años el Salón del Gusto, una feria que reúne a cocineros de 130 países.

‘Delicatesse’ asequible  El Fast Good de Ferrán Adrià, ubicado en Madrid, sirve alimentos frescos y platos ligeros a 15 euros. Por otro lado, Mario Sandoval elabora los menús de Iboo (9,75 euros), donde se puede degustar merluza en salsa de moluscos.

Las recetas de mamá  Grandes superficies, mercados, pollerías e incluso pastelerías ofrecen platos caseros para llevar, como carne asada a la leña o guisada, canelones, callos y calamares rellenos. Todo calentito y listo para engullir.