Aceras levantadas, calles sin asfaltar, zanjas, camiones y excavadoras... Es la realidad diaria desde hace cuatro meses de la barriada de El Greco. Las obras de canalización del agua y la electricidad, y el cambio del alumbrado público, han convertido algunas calles en lugares casi intransitables. Los vecinos se quejan de las molestias y los comerciantes de las cuantiosas pérdidas económicas.

No protestan contra las obras, ya que las consideran necesarias para la mejora del barrio. De lo que se quejan es de cómo se hacen: «Llevamos cuatro meses. Y lo que nos queda. No entendemos cómo se ponen a abrir una calle sin haber terminado otra. Está el barrio patas arriba».

Al parecer, según comentan los comerciantes, todo es cuestión de dinero: «Por lo que hemos oído, para la empresa es mucho más barato asfaltar todas las calles del tirón que ir haciéndolo de una en una. Así que cada día hay más calles cortadas y nuestros negocios más aislados».

JAIME MANUEL VALIENTE (comerciante). «Esto es una ruina. Cada día puedo llegar a perder unos 3.000 euros. Desde que empezaron las obras prácticamente no entra nadie. Y lo grave es que ni siquiera sabemos cuándo van a acabar».

JOSÉ ROMERO DELGADO (vecino).  «Lo peor es el ruido y lo complicado que es andar por la calle. Pero si las obras van a ser beneficiosas para el barrio, habrá que aguantar como sea. Sólo puedo desear que el lío éste se acabe cuanto antes».

ANA ISABEL GONZÁLEZ (comerciante). «Desde hace más de una semana, cuando empezaron las obras en mi calle, tengo la tienda cerrada. No viene nadie, la suciedad se cuela por todos lados y con tanto ruido ni siquiera puedo atender el teléfono».