Quizá porque la cocina informal de Feliz Ortiz, afrancesada aunque sin tiempo ni origen definido, cosmopolita sin estilo predeterminado, es versátil y se acomoda a cada mesa, por dispares que sean los comensales.

Puesta en escena

Quizá porque el aspecto de burdel literario, los teatrales terciopelos, la dramática decoración, los balcones al sol o la milagrosa iluminación nocturna resultan acogedores y favorecedores. Quizá, también, porque nace con vocación de refugio a cualquier hora, desde el temprano aperitivo al almuerzo, la larga sobremesa, la merendilla o el cóctel y la cena sin prisa. Incluso, los fines de semana, su carta ofrece uno de los escasos brunch de la ciudad, esos desayuno-almuerzos, dulce-salados, para rendir culto a la sensualidad de no madrugar.

En el brunch, recetas clásicas como los huevos Benedict o Florentina, y ensaladas ilustradas, y tortitas y unos estupendos, que comparten con la carta diaria, los golosos postres, la tarta Tatin o el Fondant de chocolate. Los laborables, además de sopa de cebolla y verduras, media docena de platos fuertes.

Stendhal.

* Santa Engracia 24. Tel. 91 445 81 61. Abierto, sin interrupción, de martes a domingo, de 10,30 a madrugada. Sáb. y dom., brunch, de 11 a 15,30. Entre 25 y 35 euros.