Mi mascota y yo (1)
   Margarita Chamorro
Siempre he sido una enamorada de los gatos, y cuando una compañera me dijo que en el albergue tenían una perrita enferma, me ofrecí a cuidarla. Como la vi tan poquita cosa y tan indefensa, me rendí a sus mimitos y acabé por adoptarla. Fue duro sacarla adelante los primeros meses. Recién operada de un tumor mamario le salió una hernia. Después contrajo varias infecciones y no quería comer. Lo devolvía todo y tenía que darle de uno en uno los pedacitos de comida. A pesar de no ser ni la más aparente ni la más sana, nunca me arrepentí de haberla escogido. Ahora nos hace felices a toda la familia y su única preocupación es esperar las siete para salir de paseo.