Contratos de Defensa, en una caja fuerte del Windsor
Grúa caída. El brazo que se desplomó el miércoles por la noche estaba aún posado ayer por la mañana en la calle Raimundo Fernández Villaverde. Jorge París
La investigación de las causas del incendio del edificio Windsor se complica cada día más. Ayer se supo que una empresa informática, Comparex, con sede en el rascacielos, guardaba en su caja fuerte contratos que le ligan al Ministerio de Defensa. Sus empleados recibieron una autorización especial de la jueza para entrar en las oficinas, en la planta cuarta, y rescatar la documentación, considerada «reservada» por la propia compañía.

Defensa, sin embargo, se apresuró a negar que esos contratos fueran «reservados». El Ministerio aseguró que no comprometen la seguridad del Estado y que sólo afectan a su relación mercantil. Comparex le presta un servicio de mantenimiento informático.

Además de los empleados de Comparex, también fueron autorizados para entrar en el Windsor los de la propietaria, la inmobiliaria Asón, para recoger documentación en la planta baja. Todos estuvieron acompañados por la Policía Judicial y la Municipal.

Últimas visitas

Éstas deben ser las últimas visitas al edificio antes de que empiece la demolición del mismo, que ayer volvió a retrasarse y podría comenzar hoy. Tras una última inspección de la Policía Científica, el Juzgado de Instrucción n.º 28 de Madrid dio ayer por concluida la investigación sobre el terreno y se centrará ahora en analizar las declaraciones de los testigos (vigilantes, personal de mantenimiento, etc.), los datos contenidos en los ordenadores centrales de la torre y los vídeos de aficionados.

La grúa «se posó» sobre la calle

Una de las dos grandes grúas que demolerán el edificio no cayó sobre el asfalto el miércoles por la noche, sino que «se posó» sobre la calle, según explicó ayer el Ayuntamiento. El sistema hidráulico de seguridad de la máquina funcionó y el gigantesco brazo, que mide más de 100 metros, bajó poco a poco. Los operarios volvieron ayer a subir hasta la azotea del Windsor en una de las grúas para reconocer el terreno en el que empezarán el desmontaje. Los escombros serán reciclados en una planta especializada de la empresa pública Gedesma, en Navalcarnero.