Desde que la alta velocidad se ha instalado en Aragón, el tren convencional ha perdido en la comunidad un 20% de los pasajeros. El lamentable estado de muchas de sus líneas, la mala comunicación de la estación de Delicias con el resto de la ciudad y el grave desajuste de horarios entre estos viajes y los del AVE han reducido al mínimo el uso del tren convencional, que a este paso, en diez años puede desaparecer.

De hecho, muchas de sus líneas (equivalentes a servicios regionales) no venden ni el 10% de sus plazas y parten a diario con vagones medio vacíos, fruto del éxodo de viajeros hacia el autobús y el coche privado que se registra desde la implantación de la alta velocidad. Éstas son las principales conclusiones de un informe realizado por la Universidad de Zaragoza –a petición del Gobierno de Aragón– en el que se analiza el impacto del AVE en el tren convencional.

Así, mientras que la conexión de alta velocidad Zaragoza-Madrid creció un 56% durante su primer año de funcionamiento (entre octubre de 2003 y 2004), muchas líneas de corto recorrido, que hasta entonces ya registraban una demanda escasa, han terminado por caer bajo mínimos.

Las más perjudicadas

Calatayud-Arcos de Jalón:  Registra ocupaciones medias que rondan el 10% del total de plazas, con viajes que parten a menudo con 10 ó 15 usuarios a bordo.

Monzón-Lérida: La insuficiencia de frecuencias, con dos viajes de ida (mañana y noche) y otros dos de regreso (a primera hora de la mañana y a las tres de la tarde), ha obligado a muchos usuarios a coger el coche.

Zaragoza-Huesca: El nuevo tren de alta velocidad que une Zaragoza con la capital oscense, que lleva en funcionamiento un año y ha costado 220 millones de euros, emplea 50 minutos en realizar el trayecto (más que antes) y arrastra unos horarios inadecuados para los trabajadores que se desplazan entre ambas ciudades (el primer tren sale a las 7.10 horas y el segundo a las 9.15 horas).

Evitar 500 heridos en la carretera

Sólo con que el 10% de los viajes por carretera se trasladaran al ferrocarril convencional habría cada año diez muertos y 500 heridos menos en accidentes de tráfico, según revela el estudio. Además, estima que el ahorro que supondría para el medio ambiente equivaldría a 13 millones de euros.