Si las muñecas sirven para llevar, por ejemplo, un bonito reloj, ahora también son soporte para la solidaridad. La última moda las adorna con pulseras a favor de la vida y el respeto a los demás.

Son simples bandas de silicona de colores que cuestan un euro y que vuelven locos a los adolescentes. En España la exclusividad para su venta la tienen las tiendas Nike y Foot Locker, que han visto cómo se agotaban en poco tiempo. «Vendimos 3.500 en un día», explica un dependiente de Nike. Esperan recibir más. Los más ansiosos pueden encontrarlas en subastas por la Red, con pujas de hasta 30 euros.

El modelo pionero es amarillo y lo lanzó el ciclista Lance Armstrong, tras superar un cáncer. La recaudación es para su fundación benéfica (www.laf.org), cuyo lema es Livestrong. Ante el debate racista en el fútbol –abierto tras una declaraciones de Luis Aragonés, seleccionador nacional–, salió una de bandas negra y blanca entrelazadas, con el lema: Stand up Speak up (Levántate y di basta). En Londres, David Beckham ha promocionado otra azul de Adidas para aniquilar los abusos en los colegios británicos. También hay de colores, contra el sida (www.utac.org) y azules por las víctimas del tsunami (www.ebay.org).

En manos de famosos

Lance Armstrong le regaló una pulsera amarilla a la actriz Angelina Jolie, que la lució al lado de Tom Hanks en Cannes. También se aliaron al talismán amarillo Ben Affleck, el demócrata John Kerry –el presidente de los EE UU, George W. Bush, le copió–, Matt Damon, Robin Williams, Norah Jones, Bono, Andre Agassi, Serena Williams. Y futbolistas como Roberto Carlos y Ronaldinho han lucido la antirracista