La obligatoriedad de presentar el certificado de empadronamiento provocó que cientos de inmigrantes acudieran a las distintas oficinas municipales para acreditar su residencia en la provincia. Hasta entonces, las cifras que manejaban los sindicatos, ONG y demás organizaciones situaba el número de irregulares que vivían en Málaga entre las 20.000 y las 25.000 personas.

Concluido el proceso, los números dibujaron una realidad muy distinta: más de 40.000 inmigrantes se han  empadronado, muchos en el último momento, aunque  no les sirviera para este proceso, ya que, para regularizarse, el empadronamiento debía tener una antigüedad determinada. Según explicó ayer Gabriel Ruiz, miembro de la Plataforma de Solidaridad con los Inmigrantes de Málaga, la regularización ha servido para ofrecer un censo de irregulares mucho más ajustado a la realidad, pues las cifras actuales «prácticamente duplican» a las que constaban hace apenas seis meses.

El viernes y el sábado se celebrarán las XIII Jornadas sobre Inmigración en el Centro de la Mujer de la calle Carretería, para destacar las aportaciones positivas de la inmigración.