Piden que las comidas peligrosas para los niños lleven una advertencia incorporada

  • Los pediatras estadounidenses quieren incorporar advertencias de seguridad en los alimentos que suelen provocar atragantamientos.
  • Entre 66 y 77 niños menores de diez años mueren cada día en ese país atragantados por comida.
Cómo actuar con un bebé que se ha atragantado
Cómo actuar con un bebé que se ha atragantado
CONSUMER EROSKI

En Estados Unidos el atragantamiento es la principal causa de accidente y  muerte accidental en Estados Unidos.  En el 60% de los casos se produce con un alimento.

Por eso los pediatras estadounidenses han recomendado que los alimentos potencialmente peligrosos (por ejemplo las salchichas, las palomitas de maiz, los caramelos o las uvas) incorporen una advertencia de seguridad dirigida a los padres. Puede parecer una petición disparatada, pero para ellos no lo es en absoluto.

Argumentan que los juguetes, que causan menor número de casos de atragantamiento, están regulados e incorporan estos mensajes desde 1960.

La comida estrella a la hora de atascarse en la garganta de los menores de diez años son las salchichas. El hecho de que no se deshagan fácilmente con la saliva, su grosor, su forma cilíndrica y su superficie deslizante las hacen especialmente deliciosas. Eso unido a que se trata de un alimento que normalmente les encanta a los niños supone una combinación peligrosa.

Algunas recomendaciones

  • Adapte la comida. Es decir, corte en trozos más pequeños o aplaste los alimentos potencialmente peligrosos.
  • Ofrezca alimentos que esté seguro de que su hijo podrá másticar con facilidad. Ante la duda, no se lo dé.
  • Nunca deje que su hijo coma mientras corre, juega o está tumbado.
  • Extreme todas estas precauciones con los niños menores de cuatro años.

Cómo actuar en caso de atragantamiento

Según la guía del bebé de Consumer Eroski:

En los últimos años, se viene divulgando un método para ayudar a expulsar de las vías respiratorias cualquier cosa que las pueda haber obstruido, consistente en efectuar con el puño una serie de compresiones rápidas en el centro del abdomen, justo por debajo de las costillas. Esa técnica, conocida como la maniobra de Heimlich -por ser ese el apellido del médico que la ideó- ha salvado muchas vidas, pero en niños menores de un año se efectúa de otra forma. Sigue siendo más conveniente empezar por los clásicos golpes en la espalda, si es que resultan imprescindibles, porque cuando un niño no consigue sacar lo que le ha atragantado pero aún puede ir respirando, lo mejor es llevarle a urgencias.

Si el bebé es capaz de respirar y tose enérgicamente:

- Mantener la sangre fría.

- Dejarle toser para que trate de resolver por sí mismo el atragantamiento.

- No intentar extraer el objeto con los dedos a menos que se esté muy seguro de poder hacerlo fácilmente, ya que se corre el riesgo de empujarlo más adentro sin querer.

- Pedir que preparen un traslado urgente al hospital por si fuera necesario.

- Si el atragantamiento no se resuelve en pocos minutos o la tos se empieza a debilitar, llevarle al hospital rápidamente, pero procurando evitar cualquier movimiento brusco que pudiera empeorar las cosas.

Si el bebé no puede respirar o le cuesta muchísimo:

- Pedir ayuda para trasladarle al hospital más cercano.

- Inclinar al niño cabeza abajo en un ángulo de unos 45º, apoyado en el antebrazo y sujetándolo bien por la barbilla, de modo que su cabeza quede más baja que el tronco pero no flexionada, y en esta posición, darle cinco golpes entre la paletillas de la espalda con la parte de la mano más cercana a la muñeca.

- Si con esto no expulsa lo que le ha atragantado, darle la vuelta para que quede con igual inclinación, pero boca arriba y con la cabeza ladeada, y apretarle cinco veces en el centro del pecho, un dedo por debajo del nivel de los pezones, con los dedos medio y anular. Lo que se pretende con cada empujón es que el aire ascienda por la tráquea y despeje las vías respiratorias.

- Si persiste la obstrucción, abrirle la boca poniendo el pulgar de una mano sobre su lengua y los otros dedos bajo la mandíbula para tratar de ver y sacar lo que le asfixia usando un dedo como gancho. Ahora bien, no se debe intentar extraer nada que esté tan profundo que el dedo no pueda pasar por debajo.

- Si no es posible sacarlo, intentar la respiración artificial.

- Repetir los golpes en la espalda y las compresiones en el pecho.

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