Camilla compite contra el fantasma de Lady Di

Carlos y Camilla cenaron el miércoles con los Bush en la Casa Blanca. La Duquesa de Cornualles ha viajado provista de cincuenta trajes , dispuesta a impresionar a los norteamericanos que aún no han olvidado a Ladi Di.
George W. Bush, Camilla, Laura Bush y Carlos de Inglaterra.
George W. Bush, Camilla, Laura Bush y Carlos de Inglaterra.
Reuters

Una encuesta Gallup pagada por el diario Usa Today y la CNN revela que tan solo el 6 % de los consultados muestra algún interés por el viaje a Estados Unidos de Carlos y Camilla.

Un 88 % afirma no tener ningún interés y el trece por ciento tan sólo un poco .

A la pregunta de si les gustaría conocer a Carlos y Camilla sólo un 19 % contesta afirmativamente. En 1985, a la misma pregunta, relativa a Carlos y Diana un 31 % manifestó su deseo de conocerlos.

Las cifras no pueden ser más deprimentes. Ayer, en la cena de gala ofrecida en la Casa Blanca por los Bush, camilla salió airosa.

El matrimonio presidencial tiró la casa por la ventana. Cubertería de oro, marines uniformados, música clásica... No faltó de nada.

La señora Bush eligió un vestido rojo pimpollo con enorme lazada que desmerecía ante el sobrio y elegante diseño en azul y negro que vistió Camilla, que adornó su cuello con un soberbio collar de brillantes que probablemente había pedido prestado a su suegra.

El menú de la cena consistió en caldo de apio, búfalo, maíz al horno, queso, pasteles y helado.

El ambiente era versallesco. Ni siquiera un grupo de etíopes que gritaban en la puerta pidiendo a Bush clemencia ante la situación del país africano consiguió enturbiarlo.

Algunos americanos confunden a Camilla con Nancy Reagan o Barbara Cartland

El violoncelista Yo Yo Man interpretó varias melodías y sólo el ruido de los platos y las fuentes al chocar entre las manos de los camareros restó glamour al sublime momento en el que los Gales y los Bush posaron sobre una lujosa alfombra para los fotógrafos.

Alguna de las fotos de Camilla ya ha sido maquetada junto a la de Lady Di con comparativas dignas de una página de consumo.

Las comparaciones son odiosa, pero a los estadounidenses les encantan. Columnistas de los más importantes periódicos de Estados Unidos, un país donde la figura de Lady Di tiene casi más seguidores que en Gran Bretaña, se dedican a cotejar a las dos esposas de el Príncipe Carlos.

Y Camilla no ha resultado bien parada. El corresponsal del Daily Mirror se pasea por Times Square con una foto de la Duquesa de Cornualles, y afirma que los viandantes no saben quien es:“La confunden con Nancy Reagan, su suegra la Reina de Inglaterra y en el peor de los casos con Bárbara Cartland”

Un "oso" los persigue de costa a costa

Por si esto fuera poco, un oso, tal vez pariente lejano del moroso que acosaba hace cinco años a Alvarez del Manzano, les persigue durante todo su periplo estadounidense.

Se trata de un activista de PETA, la conocida entidad ecologista, que pretende con su disfraz convencer a Carlos para que remplace los gorros de piel de oso de la guardia real por otros confeccionados con pieles artificiales.

Su nombre es Matt Huff, y porta una enorme pancarta con el lema “God Save the bears” (Dios salve a los osos),. Matt, sin miedo a perecer deshidratado , asegura que piensa seguir a la pareja de Royals hasta su escala final en San Francisco.

El programa de la pareja es agotador. El martes, tras aterrizar en Nueva York en un jet privado, la pareja se desplazó en una gigantesca limousine a la Zona Cero para rendir homenaje a los 67 británicos fallecidos en el atentado a las Torres Gemelas.

Varios centenares de personas los observavan parapetadods detrás de las vallas sin el entusiasmo que acompañaba las visitas de Lady Di a Estados unidos.

Camilla eligió para la ocasión una favorecedora chaqueta de lana fucsia y un vestido a juego ribeteado en terciopelo. Los portavoces de Buckhingham, en un gesto digno de los tiempos de Lady Di , han filtrado que el diseño es del Modista Roy Allen.

Por la noche visitaron el Museo de Arte Moderno y alternaron con Robert de Niro y Steven Spielberg en torno a bandejas surtidas con canapés orgánicos, una de las obsesiones de Carlos.

Los esfuerzos de la segunda esposa de Carlos por proyectar una imagen glamourosa entre los norteamericanos son dignos de encomio. Pero la sombra de Lady Di es glamourosa y alargada.

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