Renault Mégane
El nuevo Renault Mégane RS.

Resulta poco habitual que los fabricantes de coches lancen al mercado verdaderos deportivos compactos. Un vehículo que adora los circuitos, sabe apreciar las virtudes de una carretera sinuosa y, aun así, nos ofrece el máximo confort para sobrellevar el día a día. Sin embargo, se trata de un coche que no entiende de comportamientos estereotipados.

Solo necesita unos escasos 6,1 segundos para pasar de 0 a 100 km/h

Un buen ejemplo de este comportamiento es el Ford Focus RS. Y al Seat Leon Cupra R le gustaría serlo y, sin embargo, le falta el imprescindible diferencial autoblocante. Este componente, y mucho más, lo encontraremos en el Renault Mégane R.S.

Sin duda, este nuevo Renault Mégane RS llama la atención. Se han ensanchado los pasos de rueda hasta 40 mm. para dar cabida a unas llantas de aluminio de 19", se ha modificado el parachoques trasero y, como no podía ser de otra manera, ahora encontramos un difusor posterior de nueva factura que cumple con creces su objetivo de aumentar la presión de contacto y mejorar así la posición en carretera.

En la parte delantera nos espera un espoiler copiado de los coches de Fórmula 1 que, en combinación con las luces diurnas con tecnología LED (no de serie), pretende infundir respeto. En definitiva, una imagen de lo más racing.

Uno rápido y el otro más

Gracias a su motor turbo de 250 CV, el modelo Sport ofrece un comportamiento dinámico comparable al de los verdaderos deportivos. Tampoco necesitamos más y, en realidad, eso es todo lo que tiene que ofrecer la casa por ahora.

Con todo, en conducción ideal este tracción delantera, equipado con la caja de cambios de seis velocidades procedente del Laguna, sólo necesita unos escasos 6,1 segundos para pasar de 0 a 100 km/h. Al mismo tiempo, el motor de cuatro cilindros se revoluciona hasta alcanzar las 5.500 vueltas, momento en el cual deberíamos cambiar a la siguiente marcha.

El nuevo motor RS está listo para enfrentarse a los circuitos. Y sobre todo cuando el cliente ha optado por el paquete Cup (chasis Cup con diferencial de deslizamiento limitado, pinzas de freno Brembo pintadas en rojo, llantas de 18 pulgadas en color negro mate y los asientos deportivos Recaro), por el que ha tenido que poner 2.650 euros más sobre la mesa. Por lo general, el comportamiento aerodinámico del Mégane RS está bien regulado. Aunque permite un trazado veloz de las curvas, con el ASR/ESP desactivado la rueda motriz interna pierde el control con demasiada frecuencia, lo que desgasta las gomas hasta límites poco recomendables.

Un precio asequible

Aunque sólo tengamos en cuenta el precio, éste también nos sorprende: 26.450 euros, 29.100 con el paquete cup, es decir, unos 700 € menos de lo que tendríamos que pagar por el VW Scirocco de 210 CV con un equipamiento similar (29.820 €) . El nuevo Scirocco R de 265 CV cuesta al menos 34.110 euros.

Esto otorga al Mégane RS un amplio margen en lo que respecta al precio y, por lo tanto, recomendamos por supuesto el chasis Cup y las sencillas luces diurnas LED. Pero eso no es todo. Los que prefieran un aspecto más deportivo, pueden decantarse por las llantas de 19". Sin embargo, no podemos decir que éstas sean realmente útiles. Lo mismo ocurre con los asientos deportivos Recaro (con airbags laterales integrados) que podemos pedir con acabado en tela por unos 1.800 euros aproximadamente. No obstante, los asientos de serie ofrecen una estupenda sujeción lateral y se ajustan bastante bien.

Por lo demás, el RS cuenta con todo lo necesario, desde sensores de aparcamiento en la zaga (la visión hacia atrás es prácticamente nula), pasando por climatizador manual, todo un conjunto de airbags, así como una radio CD-MP3 o el control de crucero. Todo ello de serie. Quizá merezca la pena invertir en el sistema de sonido Renault. Por unos 600 euros más, el sonido resulta mucho más pulido, aunque lo que realmente importa es contar con un buen dispositivo manos libres Bluetooth.

 

Resulta poco habitual que los fabricantes de coches lancen al mercado verdaderos deportivos compactos. Un vehículo que adora los circuitos, sabe apreciar las virtudes de una carretera sinuosa y, aun así, nos ofrece el máximo confort para sobrellevar el día a día. Sin embargo, se trata de un coche que no entiende de comportamientos estereotipados. Un buen ejemplo de este comportamiento es el Ford Focus RS. Y al Seat Leon Cupra R le gustaría serlo y, sin embargo, le falta el imprescindible diferencial autoblocante. Este componente, y mucho más, lo encontraremos en el Renault Mégane R.S.

Sin duda, este nuevo Renault Mégane RS llama la atención. Se han ensanchado los pasos de rueda hasta 40 mm. para dar cabida a unas llantas de aluminio de 19", se ha modificado el parachoques trasero y, como no podía ser de otra manera, ahora encontramos un difusor posterior de nueva factura que cumple con creces su objetivo de aumentar la presión de contacto y mejorar así la posición en carretera. En la parte delantera nos espera un espoiler copiado de los coches de Fórmula 1 que, en combinación con las luces diurnas con tecnología LED (no de serie), pretende infundir respeto. En definitiva, una imagen de lo más “racing”.

Uno rápido y el otro más

Gracias a su motor turbo de 250 CV, el modelo Sport ofrece un comportamiento dinámico comparable al de los verdaderos deportivos. Tampoco necesitamos más y, en realidad, eso es todo lo que tiene que ofrecer la casa por ahora. Con todo, en conducción ideal este tracción delantera, equipado con la caja de cambios de seis velocidades procedente del Laguna, sólo necesita unos escasos 6,1 segundos para pasar de 0 a 100 Km/h. Al mismo tiempo, el motor de cuatro cilindros se revoluciona hasta alcanzar las 5.500 vueltas, momento en el cual deberíamos cambiar a la siguiente marcha. Si lo hacemos más tarde, apenas quedará aire en el turbo. De esta manera podemos alcanzar los 245 km/h. El motor de dos litros inyecta la gasolina de forma suave en las cámaras de combustión. ¿Inyección directa? Falsa alarma. Este motor procede del archiconocido motor RS de la última serie, aunque se ha perfeccionado considerablemente en el aspecto de la resistencia térmica.

Así las cosas, esta excelente versión puede presumir de una presión de carga aumentada de 0,30 a 1,25 bares, válvulas refrigeradas y pistones perfeccionados, así como bielas modificadas. Con un consumo homologado de 8,4 litros, el Mégane supera ligeramente las cifras de los modelos de inyección directa de la competencia procedente de Wolfsburg (VW), Ingolstadt (Audi) y Martorell (Seat), pero se sitúa claramente por delante su claro contrincante venido de Fuchu (Mazda). De cualquier manera, los consumos reales de todos estos modelos no bajan de las dos cifras.

Gracias a estas modificaciones, el nuevo motor RS está listo para enfrentarse a los circuitos. Y sobre todo cuando el cliente ha optado por el paquete Cup (chasis Cup con diferencial de deslizamiento limitado, pinzas de freno Brembo pintadas en rojo, llantas de 18 pulgadas en color negro mate y los asientos deportivos Recaro), por el que ha tenido que poner 2.650 euros más sobre la mesa. Por lo general, el comportamiento aerodinámico del Mégane RS está bien regulado. Aunque permite un trazado veloz de las curvas, con el ASR/ESP desactivado la rueda motriz interna pierde el control con demasiada frecuencia, lo que desgasta las gomas hasta límites poco recomendables.

El chasis Cup

Bien es cierto que en el caso del Mégane RS Cup se trata simplemente de un paquete de equipamiento, pero debemos reconocer que se las trae y que modifica de forma radical el carácter del compacto francés. El conductor deportivo encontrará aquí todo lo que busca inútilmente en un RS normal. Como decíamos, un chasis Sport bien regulado, un auténtico diferencial autoblocante con un tarado al 35%, llantas de 18" lacadas en negro con gomas de 235 en lugar de 225 y un sistema de frenos lacado en rojo. En la versión Cup, estas pinzas –originalmente Brembo– actúan sobre discos ventilados de 340 mm. Los frenos desaceleran con firmeza incluso dentro del circuito y el comportamiento en marcha es transparente en todo momento, por lo que resulta posible aproximarse sin problemas al límite de la adherencia.

Además, Renault ofrece al cliente la posibilidad de desactivar el ESP en dos fases, algo que hoy en día no es nada común. En la primera posición, el control de estabilidad se activa un poco después, aunque no intenta corregir de forma brusca los errores graves del piloto. Sin embargo, incluso con el ESP desactivado, el RS resulta predecible. Al frenar antes de la curva, entra ligeramente con la trasera y, gracias a sus barras estabilizadoras de 23 milímetros en el eje delantero, al corregir el giro la inclinación hacia el lateral resulta casi imperceptible, manteniéndose durante más tiempo en una posición neutral. Si levantamos ligeramente el pie del acelerador, la trasera se coloca suavemente en posición y, merced al diferencial autoblocante, el RS sale de la curva de forma elegante. Con el chasis Cup son sobre todo las curvas más estrechas y sinuosas las que realmente merecen la pena.

En muy pocos deportivos se puede pedir de serie una configuración como ésta. Gracias a la suspensión independiente del eje delantero, la casa se ha atrevido a dotar al conjunto con 280 CV. Aunque sí se notan las intervenciones en una dirección que resulta algo lenta para un modelo deportivo, éstas no resultan molestas.

Un precio asequible

Aunque sólo tengamos en cuenta el precio, éste también nos sorprende: 26.450 euros, 29.100 con el paquete “cup”, es decir, unos 700 € menos de lo que tendríamos que pagar por el VW Scirocco de 210 CV con un equipamiento similar (29.820 €) . El nuevo Scirocco R de 265 CV cuesta al menos 34.110 euros.

Esto otorga al Mégane RS un amplio margen en lo que respecta al precio y, por lo tanto, recomendamos por supuesto el chasis Cup y las sencillas luces diurnas LED. Pero eso no es todo. Los que prefieran un aspecto más deportivo, pueden decantarse por las llantas de 19". Sin embargo, no podemos decir que éstas sean realmente útiles. Lo mismo ocurre con los asientos deportivos Recaro (con airbags laterales integrados) que podemos pedir con acabado en tela por unos 1.800 euros aproximadamente. No obstante, los asientos de serie ofrecen una estupenda sujeción lateral y se ajustan bastante bien.

Todo incluido

Por lo demás, el RS cuenta con todo lo necesario, desde sensores de aparcamiento en la zaga (la visión hacia atrás es prácticamente nula), pasando por climatizador manual, todo un conjunto de airbags, así como una radio CD-MP3 o el control de crucero. Todo ello de serie. Quizá merezca la pena invertir en el sistema de sonido Renault. Por unos 600 euros más, el sonido resulta mucho más pulido, aunque lo que realmente importa es contar con un buen dispositivo manos libres Bluetooth.

Lo que, por el contrario, sí es un lujo, es el monitor RS por 500 euros. En él monitor, los ocupantes del vehículo podrán leer multitud de datos como la potencia en CV y el par motor (Nm) desarrollado en ese momento, la aceleración de 0 a 100 km/h, el tiempo por vuelta, las fuerzas G y muchas otras cosas poco importantes.

Conclusión

Con el Mégane RS, Renault ha conseguido lanzar al mercado un deportivo realmente veloz por un precio relativamente bajo. Por menos de 30.000 euros el cliente obtiene, sobre todo con el chasis Cup, un automóvil impecable diseñado para los amantes de la conducción. Sin el chasis Cup lo que tenemos es un compacto rápido, pero en el que aún se echa de menos ese "algo" especial, ya que rápido también lo es el Mégane Diesel Coupé dCi 160 FAP y éste está disponible a partir de 24.900 euros (con la promoción actual existente, el precio base es de 23.700 €). Y lo que es más importante, con éste modelo no visitaremos tan a menudo la gasolinera.

En colaboración con AutoScout24