Según explicó el titular de Interior, el Gobierno ha acordado con las autoridades marroquíes que cada país hará públicas sus respectivas investigaciones sobre las muertes del día 29, ya que en Marruecos se registraron otros tres cadáveres.

Según la autopsia de los dos cuerpos hallados en territorio español, los dos inmigrantes murieron por herida de bala disparada a larga distancia y, según asegura el informe definitivo de la investigación, cerrado el martes, los agentes españoles no efectuaron ningún disparo de fuego real, por lo que no pudieron causar las heridas.

Las muertes se produjeron en la madrugada del 29 de septiembre en la zona del vallado de Ceuta denominado Finca del Berrocal, cuando alrededor de 600 subsaharianos intentaron saltar el vallado y fueron repelidos con material antidisturbios por agentes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional y Local.

Más militares a la frontera

Anunció además que el Ministerio de Defensa reforzará el control de los perímetros fronterizos con seis compañías adicionales del Ejército, tres destinadas a Ceuta y otras tres a Melilla, un despliegue que se mantendrá todo el tiempo que sea necesario para garantizar la legalidad.

Por otro lado, anunció que la primera devolución de inmigrantes subsaharianos a Marruecos tendrá carácter "inmediato", y afectará a un grupo de unas 70 personas, que serán trasladados por vía marítima.

La tercera valla será más difícil de atravesar y no causará heridas

Durante su intervención, el titular de Interior hizo también hincapié en las medidas adoptadas para reforzar el control de las fronteras y explicó, con imágenes, el diseño de la nueva estructura que se colocará antes del doble vallado, en sustitución de la actual concertina militar.

Se trata de una estructura tridimensional, con una altura de uno a tres metros y una anchura de 2,5 metros, formada por cables trenzados de acero (sirga), que conforman un obstáculo irregular que dificulta y retrasa el asalto, sin dañar físicamente a los inmigrantes que intenten atravesarlo.

Su instalación costará 16 millones en Ceuta y 10 en Melilla, con cargo a los presupuestos del Ministerio de Interior. Alonso anunció también que se elevarán a seis metros todos los tramos del doble vallado y que se instalarán nuevos sensores y sistemas de detección.

No obstante, advirtió a los diputados de que, a pesar de todos los refuerzos y de que las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado actúen con profesionalidad y proporcionalidad, es "altamente probable" que se registren situaciones no deseadas en las que peligre la integridad física tanto de los agentes como de los inmigrantes, que llegan "cegados por la desesperación".

Alonso aseguró que, a pesar de los últimos sucesos, Ceuta y Melilla, "ciudades autónomas y españolas, son sin duda las fronteras exteriores más y mejor protegidas de toda la UE y las menos permeables de toda Europa".

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