Bestia por fuera, terciopelo por dentro

Vista de perfil del BMW X6 M.
Vista de perfil del BMW X6 M.
AUTOSCOUT24

Pocos son los que querrán conducir este coche, y menos aún los que lo harán. Un SUV con más de 550 cv es tan necesario como un radiador en el desierto. Pero no se trata de eso. La razón de ser del BMW X6 M es dirigirse a un sector muy especial de clientes que estén dispuestos a pagar una gran cantidad de dinero por su coche.

Cuando uno trata con un coche así, se pregunta inevitablemente por su impacto ambiental. Aquí van un par de detalles aclaratorios: La marca M no vende al año ni 25.000 automóviles en todo el mundo. De hecho, con el X6 M (y su hermano X5 M) se pretende elevar esta cifra, pero el efecto a nivel mundial de sus emisiones de CO2 hace que se compre poco este vehículo.

Control antidopaje

El X6 M rompe con algunas de las reglas de hierro de los modelos M: se despide del concepto de altas revoluciones (máximo 6.500 vueltas), motor turbo en lugar de atmosférico, tracción total en vez de trasera, cambio automático en vez de manual o secuencial SMG.

A un deportista tan "dopado" hay que tomarle el pulso en un entorno deportivo adecuado, en nuestro caso, el circuito Road Atlanta del estado de Georgia, EE. UU. Ya en la primera curva queda patente que los asientos son demasiado blandos. Aunque se pueden ajustar rápidamente a la postura óptima, la base ofrece poca sujeción lateral (los asientos son muy anchos y cómodos) y uno se sujeta inconscientemente al volante, con la consiguiente pérdida inmediata de una línea limpia de conducción.

Y en la segunda curva, a más tardar, uno se da cuenta de que se trata, primero, de un coche muy veloz, y segundo, de uno muy pesado. Llegados a este punto, se ponen a prueba tres o cuatro virtudes deportivas: rendimiento y capacidad de respuesta del motor, durabilidad de los frenos (no nos podemos quejar de su resistencia), estabilidad de la dirección y  la cabeza fría del conductor.

Válido para el X6 5.0 cc de 408 CV

También tuvimos la oportunidad de probar una versión menos potente que la M, pero con un motor impresionante: el X6 5.0 cc de 408 CV. Pudimos dar un paseo por las proximidades del nacimiento del río Mundo (Albacete).

El camino por la autopista fue un auténtico placer. "Es mejor que ir en un avión" decían los pasajeros que llevábamos a bordo en el viaje. Sin ninguna duda, con unos neumáticos que superan los 300 mm el camino resultará cómodo, sea cual sea. Los acabados son inmejorables y el nivel de ruido es mínimo.

Lo dicho en el puesto de conducción del X6 M se podría aplicar a este X6. Sin embargo, hay una gran diferencia: esta vez no conducíamos por circuito, sino por carretera. La sensación yendo a 120 km/h (velocidad límite en la autopista) es de ir casi parados. Se pueden hacer largos viajes sin que el conductor sienta el mínimo cansancio. El X6 es un coche que trata como reyes a todos los pasajeros.

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