Pedro Cavadas: "Que nadie me diga dónde está el límite ético para salvar a mi hija"

  • Cirujano especialista en trasplantes, nació en Valencia hace 43 años y se licenció en Medicina en 1989.
  • Se dedica a la reconstrucción microquirúrgica desde 1994.
  • Ello incluye trasplantes, reimplantes de manos y piernas, cirugía craneofacial y reconstrucción de mama.
El doctor Cavadas, en su consulta de Valencia.
El doctor Cavadas, en su consulta de Valencia.
Jacobo Payá

La clínica del doctor Pedro Cavadas es un ir y venir de pacientes que buscan una última solución casi a la desesperada. En medio de este trasiego, el prestigioso cirujano abre las puertas de su consulta a 20 Minutos.

Por su experiencia médica, ¿es mejor un trasplante o una prótesis?

Depende de la parte. En algunas, con una prótesis se suple razonablemente bien, como por ejemplo una pierna por debajo de la rodilla, pero hay otras en las que funcionan muy mal, como en manos y cara.

¿Cómo va el proceso para el primer trasplante de cara en España?

Va bien, lo vamos a hacer seguro. Hay que pedir autorización para cada uno de los pacientes y eso lleva un tiempo. Espero que lo hagamos este año. Pero lo importante no es hacer el primero, ni el más bonito o grande. Se trata de iniciar un programa como el que hicimos con el de mano.

El trasplante de cara va bien

¿Cuántos candidatos hay?

Hay dos con el proceso iniciado y que vamos a trasplantar casi con total seguridad. Son muy complejos, con cirugías previas que ya hemos empezado.

¿Dónde se llevará a cabo?

En el hospital La Fe deValencia.

Una ciudad que volverá a ser pionera en este tipo de trasplantes.

Eso espero. Con el trasplante de manos ya lo hemos hecho, llevamos ya seis trasplantadas y haremos más.

¿Hay equipos médicos capaces de desarrollar estos programas?

Sí, pero en fase experimental es mejor que pocos equipos tengan mucha experiencia, sobre todo si es en operaciones tan infrecuentes, para no repetir errores.

¿Es el trasplante más complejo que existe en la actualidad?

No creo. Este tipo de trasplante es más complejo que el de órganos clásicos, pero además se dan casos muy heterogéneos. Es un poco a la carta: no es lo mismo que falte sólo la piel, o la piel y la musculatura, mandíbula, lengua...

Es distinto donar un órgano que uno no ve que otro que está a la vista

¿Es difícil encontrar donantes?

Imagino que sí. En el caso de la cara creo que será más complicado, pero más sencillo que en otros países, mérito de la Organización Nacional de Trasplantes.

¿Ponen reparos las familias?

Es distinto donar un órgano que uno no ve que otro a la vista. Autorizar que extraigan el hígado a un familiar que está técnicamente muerto en la UCI es más sencillo que hacerlo con la mano.

¿Ve límites éticos en este caso?

No es un problema ético. ¿Acaso no es ético devolverle a una persona la dignidad? Hace años, si alguien tenía un cáncer era por voluntad de Dios y no se podía interponer el hombre, no era ético tratarlo. Eso era un enfoque antes, pero en el año 2009 es ridículo. La gente más sana y cómoda es la que más habla, y le dice a quien está realmente jodido lo que es ético y lo que no. Si mi hija tiene leucemia, que a nadie se le ocurra decirme hasta dónde puedo llegar o no para salvarla. El único límite ético es el bienestar del paciente.

El único límite ético es el bienestar del paciente

¿Qué proyectos tiene en mente para los próximos meses?

Estamos valorando la posibilidad de hacer trasplantes de las dos piernas por encima de las rodillas. Solamente en casos muy concretos y a determinados pacientes. La máquina de la verdad es que el resultado sea mejor que con prótesis. Si no, el juego no es justo ni conveniente.

¿No se ha hecho nunca antes?

No, nunca. Será el primero del mundo. Pasa como con la cara: nadie se la ha amputado y se le ha reimplantado. No hay datos, cuando inicias algo no te puedes basar en trabajos previos.

Estamos valorando hacer trasplantes de las dos piernas. Sería la primera vez en el mundo

¿Cuál ha sido la intervención más difícil a la que se ha enfrentado?

Una cirugía es complicada si estás obligado a tener éxito porque al paciente lo hayan operado un montón de veces y espera que tú aciertes.

¿Acuden muchos pacientes así de desesperados a su consulta?

Muchos... Están hasta el moño o llevan mucho tiempo con problemas.

Esperando un milagro...

Sí, pero aquí no se viene a por milagros, sino a que les digan la verdad. Si su problema tiene solución se les

cuenta y, si no, también. La verdad unas veces es divertida y otras no.

¿Cómo es una jornada de trabajo suya?

Muy mala para la salud (ríe). Se trata de jornadas largas. Dependiendo del día tengo quirófano por la mañana y por la tarde o quirófano y consulta kilométrica por las tardes.

No me rindo jamás. Si empiezas un caso, hay que terminarlo

No es de los que se rinde fácilmente.

Ni fácilmente ni nunca. Es un principio básico: no rendirse ni retirarse jamás. Lo que hay que pensar bien siempre es si empiezas un caso, porque entonces hay que terminarlo.

¿Responden las agresiones a médicos a la incomprensión del paciente?

No creo. El problema es que cuando a alguien le dan algo gratuito no lo valora. No digo que haya que cobrar por ello, pero la gente debe ser consciente de que los servicios sanitarios no son gratis, aunque lo parezcan. Al final, se desbordan y se acaba agrediendo a un médico.

¿Dónde aprendió a hacer lo que hace?

Estudiando y viendo a la gente que hace las cosas bien. He obtenido una formación a la carta con los libros. Estudio por las noches.

Cooperar en África me devuelve
a la esencia
de la medicina

¿Qué suponen para usted los viajes de cooperación a África?

El contrapunto necesario. Sin eso es muy fácil olvidarte de la esencia de la medicina, que es la dimensión humana, porque en Occidente estás rodeado de tecnología y vanidad.

¿Con qué asiduidad va?

Acudo al norte de Kenia tres o cuatro veces al año para unas 50 operaciones en una semana. Estuvimos

en marzo y volveremos en agosto.

EN DOS PALABRAS...

"Tengo un MP3, pero no sé usarlo"

  • ¿Guarda algo debajo de la cama? Nada, algo que se haya caído o un pato Donald de mis niñas.
  • ¿Cuál es el ruido más insoportable? El llanto de los bebés, porque no se puede negociar con ellos.
  • ¿Y el olor? Objetivamente, el amoniaco. Figuradamente, muchos.
  • ¿Se sonroja cuando le halagan? Mucho. No digo que me haya acostumbrado, porque sería un alarde de vanidad, pero intento disimularlo.
  • ¿Qué libros tiene en la mesilla de noche? Cosas quirúrgicas. Reconozco mi analfabetismo en ese sentido. No leo novelas por falta de tiempo y de ganas. Marco prioridades.
  • ¿Tiene MP3? Sí, pero no lo sé usar. Los electrones y yo estamos peleados.
  • ¿Qué adora? A mis nenas, mis dos princesas.
  • ¿Qué detesta? La mentira, a los vagos y a los farsantes.
  • ¿A qué le teme? Por lo que a mí respecta, a nada, sólo a que les pase algo a mis nenas o a que sufran.
  • ¿A qué aspira? A ser respetado. A que mis nenas y mis pacientes se sientan orgullosos de mí.
  • Un defecto y una virtud. Una virtud: el trabajo, soy infatigable. De defectos tengo un catálogo lleno.
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