P. ¿Qué ha supuesto para usted la participación en este concurso?
R. Ha sido importantísimo. Yo me presenté para aprovechar la promoción que podría darle el concurso al blog. Cuando empecé a escribir, me di cuenta de que no sólo me ayudaba a mi, sino también a otra gente que estaba pasando por lo mismo. Pensé en lo que me gustaría que recordasen de mi, querría que los míos estuviesen orgullosos. Pero al apuntarme no buscaba el premio, mi premio es vivir.

P. ¿Cómo se encuentras ahora, en qué punto está del tratamiento?
R. Tengo 38 años recién cumplidos, soy una profesional de los medios de comunicación.  Ya he pasado la intervención, la quimioterapia y la radioterapia. Ahora estoy recibiendo la terapia biológica, unos anticuerpos, y en unos días empezaré a recibir la vacuna hormonal. Me siento como un carrito de la compra, los demás me empujan y deciden hacia donde voy y cuál es el siguiente paso, y yo me dejo llevar.

P. ¿Por qué se decidió a escribir el blog en La Verdad?
R. Fui colaboradora del periódico durante siete años, es la página que tengo de inicio en el navegador, y cuando me prousieron crear un blog no me lo pensé mucho. Cuando me diagnosticaron hable con una psicóloga de la Asociación Española Contra el Cáncer, y me recomendaron escribir sobre la enfermedad. Pero yo no quería, no quería que me conocieran por esto pero lo que sabía todavía que el cáncer me iba a marcar de por vida.

P. ¿Por qué ese título?

R. Me parece un título inclusivo para los miles de enfermos que son diagnosticados. El cáncer hay que afrontarlo de cara, desde el título.

P. Narra usted en primerísima persona todo su tratamiento, ¿le ayuda?
R. Ahora se que escribir me ayuda. El cáncer genera mucha angustia y mucho estrés emocional, y escribir ayuda a darle salida. He convertido mis pensamientos y sentimientos en palabras. Escribía antes solo en una dirección, para desahogarme. Pero con el blog, cuando empecé a recibir comentarios me aportó mucho. Les llamo mis luciérnagas porque me ayudaron a encontrar la luz al final del túnel.

P. Sus posts generan muchos comentarios, ¿qué le dicen? ¿hay alguno que le haya llegado especialmente?
R. De todo, y sólo he borrado uno en todo este tiempo, de publicidad de un medicamento que decía que curaba el cáncer. Los comentarios son como un punto en una gran bufanda. Pero cuando estoy un poco triste no escribo, en parte, para no arrastrarlos a ellos. La comunidad que se ha generado en mi blog es como un gran país en el que viven las mejores personas que he conocido, a un par de ellas presencialmente.

P. ¿Cuál es su relación con Internet? ¿Ha cambiado mucho con la enfermedad?
R. Cuando te diagnostican un cáncer de mama uno de los impactos más grandes es que no te duele nada, pero tienes una enfermedad que te puede matar. Lo tienes que superar sóla, porque a pesar del cariño sólo tú puedes sobreponerte a la pena. Además están los tratamientos, el dejarte llevar a un quirófano sin sentir la necesidad de ello. La quimioterapia también te deja sin fuerzas. Todo ello te deja aislada y sin pelo. Es soledad terapéutica. Internet te ayuda a mitigar ese aislamiento, a mantener la conexión con el mundo. Ver que somos todos parecidos también es un gran apoyo.

 P. ¿Se planteó en alguna ocasión el blog como testamento?
R. No me planteao testamentos porque lo relaciono con la derrota, y no quiero aceptarla ahora.

P. ¿Qué consejo le daría a alguien que acaba de ser diagnosticado?
R. Que tenga mucha confianza en los profesionales, el sistema sanitario tiene muchos defectos pero también muchísimas virtudes. Lo más importante es el presente. También que se dejen querer.