Horario de invierno
Con el cambio anochecerá antes y amanecerá más temprano.

Este fin de semana el reloj empieza a cumplir con el horario de invierno y a las 3 de la madrugada del domingo volvererán a ser las 2. Ganamos una hora de sueño y ahorramos hasta un 5% del consumo eléctrico en iluminación, equivalente a unos 300 millones de euros, pero también sufriremos pequeñas alteraciones en nuestro ritmo de vida.

Uno de cada tres españoles asegura que este cambio horario de invierno le afecta negativamente y que sufre, como consecuencia, alteraciones en el sueño, cansancio y dificultades para levantarse por las mañanas, según un estudio realizado en 2007 por la compañía Philips.

La clave del posible efecto del cambio horario sobre la salud -o, mejor dicho, sobre el bienestar temporal- está en los llamados ciclos circadianos . En la naturaleza, la luz actúa como gran regulador de los procesos cíclicos, desde la vigilia y el sueño a los alimenticios, hormonales o incluso los defecativos.

Cuando se cambia la hora se produce un pequeño desajuste, que notan más quienes tienen un horario más estricto

Entre la población sana, las personas de conducta vespertina, en contraposición con las diurnas, son quienes mayores problemas de adaptación presentan con respecto al nuevo horario.

Las personas que padecen migrañas y jaquecas son las que más frecuentemente se ven afectadas. Lo mismo ocurre con pacientes bipolares o con tendencia a la depresión.

En la mayor parte de los casos el efecto más notable es una agudización temporal de los síntomas. Esta fase aguda, no obstante, remite a los pocos días y raramente se considera grave.

Para prevenir estas fases agudas y, en general, para lograr una mejor adaptación a los nuevos horarios los expertos recomiendan unas pocas medidas higiénicas.

Las más efectivas, según una guía publicada por la Academia Americana de Medicina del Sueño , consisten en modificar ligeramente la hora de acostarse (con 15 minutos en los cuatro días previos basta), reajustar el horario de comidas, evitar las siestas, comer de manera apropiada, beber mucha agua y mantenerse físicamente activo, tener cuidado al conducir el día del cambio de horario, y evitar recurrir a la cafeína por la mañana y al alcohol por la noche.