Un palacio por amor
Imagen del palacio de Larrinaga.
El palacio de Larrinaga, de principios del siglo XX, se alza en la calle de Miguel Servet, muy cerca de la Facultad de Veterinaria. Un edificio lleno de belleza e historia. Lo construyó el arquitecto turiasonense Félix Navarro en piedra, ladrillo y cerámicas en 1901.

Su dueño, el naviero vasco Miguel Larrinaga, mandó construirlo para recompensar a su esposa, la aragonesa Asunción Clavero, tras años de vivir en Liverpool, ciudad donde la pareja se casó en 1897 y en la que permaneció la sede de la naviera de Larrinaga durante más de un siglo. Tristemente, ella murió antes de poder disfrutarlo en 1939. El sótano se convirtió en refugio de la Guerra Civil, y poco a poco la mansión se fue sumiendo en el abandono.

Ahora es un amplio centro de documentación

En 1942, la empresa de ascensores Giesa adquiere el edificio, que diez años más tarde sería colegio de los marianistas. Ante la dificultad de mantener el palacio, Ibercaja lo recuperó. Los arquitectos Luis Franco y Mariano Pemán lo restauraron.

En la actualidad, el palacio de Larrinaga es un centro de documentación en el que se pueden consultar más de 15.000 volúmenes de carácter histórico, literario y jurídico, reunido por el bibliófilo aragonés Luis Marquina en Jarque de Moncayo.

Además, se pueden consultar la fichas digitalizadas del Archivo de la Corona de Aragón y del Archivo Histórico Nacional de Madrid. La biblioteca-despacho de Luis Legaz, de Derecho Natural y de Filosofía, y la biblioteca del historiador Federico Torralba, especializada en Historia del Arte, completan la colección.

El centro de documentación del número 123 de Miguel Servet está abierto de 9 a 14 horas. Para acceder a los fondos documentales se debe presentar el DNI.

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