Cada instalación necesita entre 2.000 y 3.000 m2 y cuesta 375.000 euros, según indicó la edil Lola Campos. El objetivo es dar alternativas a los ciudadanos que aún siguen depositando los desechos en los 17 puntos de vertido incontrolados que hay en Zaragoza (las riberas y focos en Movera, Peñaflor, Cogullada, Casetas, La Almozara, Miralbueno, La Cartuja, Oliver y Venta del Olivar). Multará, además, a los reposables de estos comportamientos incívicos.