Bizcocho de yogur griego y arándanos
Bizcocho de yogur griego y arándanos  EMMA GARCÍA

Ahora que ya conocemos todos los trucos para conseguir un bizcocho perfecto, no podemos dejar de probar versiones, como esta de yogur griego con arándanos frescos que queda de lo más esponjoso y con un toque a frutas del bosque buenísimo.

Además de arándanos podemos añadir algunos trocitos más de fruta como manzana, que le va muy bien o, si somos muy golosos, unos pedacitos del chocolate que más nos guste. Eso sí, todos los trocitos que vayamos a añadir a la masa tienen que ir previamente enharinados. Este es un truco muy importante para que no se peguen al fondo del molde y acabemos con una capa pegajosa, quemada y reseca en la base del bizcocho.

Este bizcocho, como la mayoría, se congela muy bien. Si no vamos a consumirlo en los siguientes dos o tres días, podemos partirlo en porciones individuales, guardarlas en bolsas especiales o en un tupper en el congelador y sacar una porción cada vez que tengamos antojo. Seguirá estando igual de bueno y esponjoso.

Ingredientes

  • 100 - 150 gr. de arándanos frescos
  • 125 gr. de yogur griego
  • 250 gr. de azúcar
  • 375 gr. de harina de trigo
  • 16 gr. de levadura química
  • 125 gr. de aceite de oliva virgen extra o girasol
  • 3 huevos
  • 15 ml. de aroma de vainilla (opcional)
  • Azúcar glass para decorar

Preparación

Precalenteamos el horno a 200º con calor arriba y abajo. Forramos el fondo de un molde de unos 24cm con papel sulfurizado, o simplemente lo engrasamos bien con aceite o mantequilla.

En un bol grande batimos los 3 huevos con una varilla manual. Añadimos el yogur, el azúcar y el aroma de vainilla. Seguimos batiendo hasta que quede bien integrado.

Agregamos la harina y la levadura con un tamizador o colador para evitar que salgan grumos. Mezclamos, añadimos el aceite y removemos hasta conseguir una mezcla suave.

Enharinamos los arándanos para que no acaben todos pegados al fondo. Aún así, por el peso, tienden a quedar en la parte baja del bizcocho. Los añadimos a la masa y con una cuchara mezclamos con suavidad.

Vertemos el contenido del bol en el molde y horneamos 30 minutos a 200º. Para comprobar si está hecho, clavamos en el centro del bizcocho un pincho o cuchillo: si sale limpio estará listo.

Dejamos templar y desmoldamos con cuidado. Espolvoreamos azúcar glass con un colador.